Dios tomó la
iniciativa para ser nuestro Padre, nos trajo a la existencia para hacernos
partícipes de su naturaleza divina por medio de Jesucristo.
Así lo enseña la carta a los efesios:
“Bendito sea
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes
de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”
Efesios 1:3-5
Sin embargo... mientras dure
nuestro peregrinar hacia el Hogar Celestial, siempre estaremos expuestos a todo
tipo de pruebas, peligros y tentaciones; es por eso que necesitamos hacer uso
diario de los recursos que nos harán crecer espiritualmente, fortalecer las
diversas áreas de nuestra vida y dar frutos independientemente a toda
circunstancia; estos recursos son:
La oración.
“Velad y
orad, para que no entréis en tentación;
el
espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”
Mateo
26:41
La Palabra de Dios.
“Desead, como
niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación”
1
Pedro 2:2

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