Para llevar a feliz término el proyecto encomendado a Dios, es necesario ser libres de las cadenas de la incredulidad, del egoísmo, del rencor y de toda complicidad con el mal; es necesario gozar de la vida plena que Jesucristo ofrece.
"Yo he venido, para que tengan
vida, y la tengan en abundancia"
Juan 10:10
Abandonémonos bajo el poder liberador y restaurador de Dios, pues ningún obstáculo que impida nuestra realización plena como cristianos, podrá detenernos.
Si Dios es por nosotros,
¿Quién contra nosotros"
Romanos 8:31
