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jueves, 17 de noviembre de 2011

♥¿Qué es el Fruto del Espíritu?♥

¿Qué es el Fruto del Espíritu?





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Pregunta: "¿Qué es el fruto del Espíritu?"

Respuesta: Gálatas 5:22-23 nos dice, “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;...” El fruto del Espíritu Santo es el resultado de la presencia del Espíritu Santo en la vida de un cristiano. La Biblia dice claramente que cada uno recibe al Espíritu Santo en el momento en que cree en Jesucristo (Romanos 8:9; 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14) Uno de los principales propósitos del Espíritu Santo al entrar en la vida de un cristiano, es el de cambiar esa vida. Es el trabajo del Espíritu Santo conformarnos a la imagen de Cristo, haciéndonos más parecidos a Él.

El fruto del Espíritu Santo está en directo contraste con los hechos de la naturaleza pecaminosa en Gálatas 5:19-21, “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:19-21 describe cómo es la gente, en mayor o menor grado, cuando no conocen a Cristo, y por lo tanto no están bajo la influencia del Espíritu Santo. Nuestra carne de pecado produce este tipo de fruto (Gálatas 5:19-21), y el Espíritu Santo produce el otro tipo de fruto (Gálatas 5:22-23).

La vida cristiana es una batalla entre los acciones de la naturaleza de pecado, y el fruto del Espíritu Santo. Como seres humanos caídos, aún estamos atrapados en un cuerpo que desea las cosas pecaminosas (Romanos 7:14-25). Como cristianos, tenemos al Espíritu Santo produciendo Su fruto en nosotros, y contamos con Su poder para que conquistemos los actos de la naturaleza de pecado (2 Corintios 5:17; Filipenses 4:13). Un cristiano nunca será completamente victorioso en demostrar siempre el fruto del Espíritu Santo. Sin embargo es uno de los principales propósitos de la vida cristiana, al permitir que progresivamente el Espíritu Santo produzca más y más de Su fruto en nuestras vidas y conquiste nuestros opuestos deseos pecaminosos. Dios desea que nuestras vidas muestren el fruto del Espíritu... y con la ayuda del Espíritu Santo, ¡esto es posible!

¿Qué significa contristar / apagar al Espíritu Santo?


Pregunta: "¿Qué significa contristar / apagar al Espíritu Santo?"

Respuesta: Cuando la palabra “apagar” es usada en la Escritura, está hablando de reprimir el fuego. Cuando los creyentes se ponen el escudo de la fe, como parte de la armadura de Dios (Efesios 6:16), ellos están reprimiendo el poder de los dardos de fuego de Satanás. Cristo describe el infierno como un lugar donde el fuego nunca se “apaga” (Mr. 9:44, 46, 48) . De la misma manera, el Espíritu Santo es un fuego que mora en cada creyente. El quiere expresarse a Sí mismo en nuestras acciones y actitudes. Cuando los creyentes no permiten que el Espíritu sea visto en sus acciones, cuando hacemos lo que sabemos que está mal, entonces reprimimos o “apagamos” al Espíritu. No permitimos que el Espíritu se revele a Sí mismo de la manera que Él lo desea.

Para comprender lo que significa “contristar” al Espíritu, debemos entender primeramente que este es una característica de la personalidad. Solo una persona puede ser “contristada”; por lo tanto, el Espíritu debe ser una persona para poder tener esta emoción. Una vez que comprendemos este aspecto, podemos entender mejor cómo Él es “contristado,” especialmente porque nosotros también somos contristados. Efesios 4:30 nos dice que no debemos “contristar” al Espíritu. Basémonos en el pasaje para entender lo que Pablo quiere decirnos. Podemos “contristar” al Espíritu al vivir como paganos (4:17-19), al no oponer resistencia a nuestra naturaleza de pecado (4:22-24), al mentir (4:25), al airarnos (4:26-27), al robar (4:28), al maldecir (4:29), al amargarnos (4:31), al no perdonar (4:32), al cometer inmoralidad sexual (5:3-5). “Contristar” al Espíritu es actuar de manera pecaminosa, ya sea de pensamiento y hechos, o solamente de pensamiento.

“Apagar” y “contristar” al Espíritu son ambos similares en sus efectos; ambos impiden un estilo de vida piadoso. Ambos suceden cuando un creyente peca contra Dios y sigue sus propios deseos mundanos. El único camino correcto por seguir, es el camino que lleva a un creyente más cerca de Dios y la pureza, y más lejos del mundo y el pecado. Así como a nosotros no nos gusta ser contristados, y así como tampoco buscamos reprimir lo que es bueno – así también no debemos contristar o apagar al Espíritu Santo al rehusar escuchar Su guía.

♥¿Qué Significa Andar en el Espíritu?♥

¿Qué significa andar en el Espíritu?


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Pregunta: "¿Qué significa andar en el Espíritu?"

Respuesta: Los creyentes tienen el Espíritu de Cristo, la esperanza de gloria dentro de ellos (Colosenses 1:27) Aquellos que andan en el Espíritu lo mostrarán cotidianamente, en constante santidad. Esto se deriva del haber elegido concientemente por la fe, confiar en el Espíritu Santo para ser guiados en pensamiento, palabra, y acciones (Romanos 6:11-14). La negligencia de depender de la guía del Espíritu Santo, resultará en un creyente que no viva a la altura del llamado y a la posición que provee la salvación (Juan 3:3; Efesios 4:1; Filipenses 1:27). Podemos saber que estamos andando en el Espíritu si nuestras vidas muestran el fruto del espíritu, el cual es, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Ser lleno (andando), con el Espíritu es lo mismo que permitir que la palabra de Cristo (la Biblia), more en abundancia en nosotros (Colosenses 3:16).

El resultado es agradecimiento, alabanzas y gozo (Efesios 5:18-20; Colosenses 3:16). Los hijos de Dios serán guiados por el Espíritu de Dios (Romanos 8:14). Cuando los cristianos eligen no andar en el Espíritu, y por lo tanto pecan contristándolo; se ha provisto su restauración a través de la confesión de sus pecados (Efesios 4:30; 1 Juan 1:9). “Andar en el Espíritu” es seguir la guía del Espíritu. Es en esencia “caminar con” el Espíritu, permitiéndole que guíe tus pasos y transforme tu mente. Para resumir, así como hemos recibido a Cristo por fe, por la fe Él nos pide que andemos en Él, hasta que seamos llevados al cielo y escuchemos del Maestro, “¡Bien hecho!” (Colosenses 2:5; Mateo 25:23)

¿Es bíblico el caer en trance en el Espíritu?


Pregunta: "¿Es bíblico el caer en trance en el Espíritu?"

Respuesta: La idea de “caer en trance en el Espíritu” es cuando un ministro impone las manos sobre alguien, y esa persona se colapsa al suelo, supuestamente siendo afectada por el poder del Espíritu. Aquellos que practican “el trance en el Espíritu” utilizan pasajes de la Biblia que hablan acerca de gente que se quedó “como muerta” (Apocalipsis 1:17), o cayó sobre su rostro (Ezequiel 1:28; Daniel 8:17-18; Daniel 10:7-9). Sin embargo, hay numerosos contrastes entre este “caer sobre el rostro” bíblico y la práctica de “caer en trance en el Espíritu.”

1. El “caer postrado” bíblico, era resultado de la reacción de una persona ante lo que había visto en una visión, o que estaba más allá de los sucesos ordinarios, cosas tales como la transfiguración de Cristo (Mateo 17:6). En la práctica anti-bíblica de “caer en trance,” la persona responde al “toque” de otro, o al movimiento del brazo del orador.

2. Los casos bíblicos fueron pocos y esporádicos, a tal grado que solo ocurrieron rara vez en las vidas de unos cuantos. En el fenómeno de “estar en trance,” el caer es un evento semanal en sus iglesias y una experiencia que sucede a muchos.

3. En los casos bíblicos, la gente caía sobre su rostro en temor reverente ante lo que veían o ante Quien veían. En el fingido “trance en el Espíritu,” ellos caen de espaldas, ya sea en respuesta al agitar de la mano del orador, o como resultado del toque de un líder de la iglesia (o en algunos casos al empujón.)

No estamos afirmando que todos los ejemplos de “caer en trance en el Espíritu” sean fingimientos o respuestas a un toque o un empujón. Mucha gente experimenta una energía o una fuerza que les causa caer hacia atrás. Sin embargo, no encontramos bases bíblicas para este concepto. Si, puede haber alguna energía o fuerza involucrada, pero si es así, es muy probable que no proceda de Dios, y que no sea el resultado de la obra del Espíritu Santo.

Es desafortunado que la gente busque estas simulaciones bizarras que no producen fruto espiritual, en vez de buscar el fruto práctico que nos da el Espíritu con el propósito de glorificar a Cristo en nuestras vidas (Gálatas 5:22-23). El ser lleno con el Espíritu no se evidencia por tales fingimientos, sino por una vida que sobreabunde con la Palabra de Dios, a tal grado que la Palabra se derrame en cánticos espirituales y acciones de gracias a Dios. Que lo dicho en Efesios 5:18-20 y Gálatas 5:22-23 ¡sea reflejado en nuestras vidas!

♥¿Cómo distribuye Dios los dones espirituales?♥ ♥¿Me dará Dios el don espiritual que le pida?♥

¿Cómo distribuye Dios los dones espirituales? ¿Me dará Dios el don espiritual que le pida?


Deberíamos escuchar la Palabra De Dios, no nuestros sentimientos. El estado de nuestras emociones cambia de día en día y de hora en hora. Pero la Palabra de Dios sigue siendo fiel y verdadera. Dios esta cerca de ti, no importa que te puedan decir tus sentimientos.







Pregunta: "¿Cómo distribuye Dios los dones espirituales? ¿Me dará Dios el don espiritual que le pida?"

Respuesta: Romanos 12:3-8 y 1 Corintios 12, hacen muy claro que a cada cristiano le son otorgados dones espirituales de acuerdo a la elección del Señor. Los dones espirituales son impartidos con el propósito de edificar al cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:7; 14:12) No se menciona específicamente el momento exacto en que estos dones son asignados. La mayoría asume que los dones espirituales son recibidos en el momento del nacimiento espiritual (el momento de la salvación), Sin embargo, hay algunos versos que pueden indicar, que a veces Dios también otorga los dones espirituales posteriormente. 1 Timoteo 4:14 y 2 Timoteo 1:6 se refieren ambos a un “don” que había recibido Timoteo al momento de su ordenación “mediante profecía.” Esto parece indicar que durante la ordenación de Timoteo, uno de los ancianos, habló bajo la influencia de Dios, de un don espiritual que Timoteo recibiría como un instrumento para su futuro ministerio.

También se nos dice en 1 Corintios 12:28-31 y el 1 Corintios 14:12-12 que es Dios (no nosotros) quien elige esos dones. Estos pasajes también indican que no todos tendrán un don en particular. Pablo les dice a los creyentes corintios, que si ellos van a codiciar o anhelar los dones espirituales, deben dejar de lado su fascinación por los dones “espectaculares” o “llamativos” y en su lugar procurar los dones más edificantes, tales como el de profecía (hablar la palabra de Dios para la edificación de otros). Ahora, ¿por qué Pablo les habría de decir que se esforzaran por desear los dones “mejores,” si ya se les había dado todo lo que recibirían, y no habría más oportunidad para ganar estos dones “mejores”? Uno puede deducir, que así como Salomón pidió sabiduría a Dios para poder gobernar sobre Su pueblo, así Dios nos otorgará aquellos dones que necesitemos para ser de beneficio a Su iglesia.

Habiendo dicho esto, aún queda claro que estos dones son distribuidos de acuerdo a la elección de Dios, no la nuestra. Si cada corintio deseara grandemente un don en particular, como el de profecía, Dios no les daría a todos ese don simplemente porque lo anhelaran fervientemente. ¿Por qué? Porque ¿dónde estarían aquellos que son necesarios para servir en todas las otras funciones del cuerpo de Cristo?

Hay una cosa que es totalmente clara, el mandato de Dios es la capacitación de Dios. Si Dios nos ordena hacer algo (cosas como testificar, amar a los no amados, discipular a las naciones, etc.,) Él nos equipará para hacerlo. Algunos pueden no estar tan “dotados” para evangelizar como otros, pero Dios ordena a todos los cristianos que testifiquen y discipulen (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8). Todos estamos llamados a evangelizar, ya sea que tengamos o no el don espiritual de evangelismo. Un determinado cristiano que se esfuerza por aprender la Palabra y desarrollar sus habilidades de enseñanza, será un mejor maestro que uno que pueda tener el don espiritual de enseñanza, pero que lo haya descuidado.

En resumen, ¿los dones espirituales son otorgados cuando recibimos a Cristo, o son cultivados a través de nuestro caminar con Dios? La respuesta es ambas cosas. Normalmente, los dones espirituales nos son dados al momento de la salvación, pero también necesitan ser cultivados a través del crecimiento espiritual. ¿Puede un deseo de tu corazón aspirar y desarrollarse como un don espiritual? ¿Puedes buscar ciertos dones espirituales? 1 Corintios 12:31 parece indicar que esto es posible “Procurad, pues, los dones mejores...“ Puedes pedir a Dios un don espiritual y anhelarlo fervorosamente, esforzándote para desarrollar esa área. Al mismo tiempo, si no es la voluntad de Dios, no recibirás ese determinado don espiritual, sin importar cuán celosamente lo busques. Definitivamente Dios es sabio, y Él sabe con cuáles dones serás más productivo para Su reino.

No importa cuánto hayamos sido dotados con uno u otro don, todos somos llamados a desarrollar el número de áreas mencionadas en la lista de los dones espirituales,.... a ser hospitalarios, a mostrar actos de misericordia, a servir unos a otros, a evangelizar, etc. Mientras busquemos servirle por amor, con el propósito de edificar a otros para Su gloria, Él traerá gloria a Su nombre, crecerá Su iglesia, y nos recompensará (1 Corintios 3:5-8; 12:31 – 14:1). Dios promete que mientras nos deleitemos en Él, Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón (Salmo 37:4-5). Esto seguramente incluye el prepararnos para servirle, de una manera que nos brinde propósito y satisfacción.

♥¿Es el hablar en lenguas la evidencia de tener al Espíritu Santo?♥

¿Es el hablar en lenguas la evidencia de tener al Espíritu Santo?


Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú .Isaías 43:1 /versiculo/ Dios/ Jesus/ fondo de pantalla/ tumblr





Pregunta: "¿Es el hablar en lenguas la evidencia de tener al Espíritu Santo?"

Respuesta: Hay tres ocasiones en el libro de Los Hechos, donde el hablar en lenguas sucede cuando se recibe al Espíritu Santo (Hechos 2:4; 10:44-46; 19:6). Sin embargo, estas tres ocasiones son las únicas veces en la Biblia, donde el hablar en lenguas es una evidencia del recibir al Espíritu Santo. A través del libro de Hechos, miles de personas creen en Jesús y no se dice nada acerca de que hayan hablado en lenguas (Hechos 2:41; 8:5-25; 16:31-34; 21:20). En ninguna parte del Nuevo Testamento se enseña, que hablar en lenguas es la única evidencia de que la persona haya recibido al Espíritu Santo. De hecho, el Nuevo Testamento enseña lo opuesto. Se nos dice que cada creyente en Cristo tiene al Espíritu Santo (Romanos 8:9: 1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-14), pero no todos los creyentes hablaron en lenguas (1 Corintios 12:29-31).

Así que, ¿por qué era el hablar en lenguas, la evidencia del Espíritu Santo en esos tres pasajes del libro de Los Hechos? Hechos capítulo 2 registra que los apóstoles fueron bautizados en el Espíritu Santo y capacitados por Él para proclamar el Evangelio. Los apóstoles fueron habilitados para hablar en otros idiomas (lenguas), a fin de poder compartir la verdad con la gente en sus propios idiomas. Hechos capítulo 10 relata al apóstol Pedro siendo enviado a compartir el Evangelio con gente no judía. Pedro y los otros primeros cristianos, siendo judíos, debieron haber pasado un tiempo difícil aceptando a los gentiles (gente no judía) dentro de la iglesia. Dios capacitó a los gentiles para hablar en lenguas, para demostrar, que ellos habían recibido el mismo Espíritu Santo que habían recibido los apóstoles (Hechos 10:47; 11:17).

Hechos 10:44-47 describe esto, “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro; ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” Tiempo después, Pedro señala esta ocasión como prueba de que Dios realmente estaba salvando a los gentiles (Hechos 15:7-11).

En ninguna parte el hablar en lenguas es presentado como algo que todos los cristianos deban esperar cuando reciben a Jesucristo como su Salvador, y por lo tanto son bautizados en el Espíritu Santo. De hecho, de todas las conversiones relatadas en el Nuevo Testamento, solo dos registran el hablar en lenguas en ese contexto. Las lenguas fue un don milagroso que tuvo un propósito específico para un tiempo específico. No fueron, ni nunca lo han sido, la evidencia de la recepción del Espíritu Santo.

♥¿Qué es orar en lenguas?♥ ♥ ¿Es el orar en lenguas un lenguaje de oración entre Dios y el creyente?♥

¿Qué es orar en lenguas? ¿Es el orar en lenguas un lenguaje de oración entre Dios y el creyente?





Basado en el libro de Provervios, 16 y 19. Caligrafía y dibujo hechos a mano, impresiones de arte simples o emarcadas disponibles. ¡Envíos a todo el mundo!





Pregunta: "¿Qué es orar en lenguas? ¿Es el orar en lenguas un lenguaje de oración entre Dios y el creyente?"

Respuesta: Como un antecedente, favor de leer nuestro artículo sobre “El don de hablar en lenguas.” Hay cuatro pasajes principales en la Escritura que se señalan como evidencia del orar en lenguas: Romanos 8:26; 1 Corintios 14:4-17; Efesios 6:18; y Judas 20. Efesios 6:18 y Judas verso 20 mencionan “orar en el Espíritu.” Sin embargo, las lenguas como lenguaje de oración no es una interpretación adecuada del “orar en el Espíritu.”

Romanos 8:26 nos enseña, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” Dos puntos clave hacen altamente improbable que Romanos 8:26 se refiera a las lenguas como un lenguaje de oración. (1) Romanos 8:26 dice que es el Espíritu quien “gime” no los creyentes. (2) Romanos 8:26 establece que los gemidos del Espíritu “no pueden ser pronunciados.” La esencia misma de hablar en lenguas es la pronunciación de palabras.

Eso nos deja con 1 Corintios 14:4-17 y especialmente el verso 14, “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” ¿Qué significa esto? Primero, es muy valioso estudiar el contexto. 1 Corintios capítulo 14 es primeramente una comparación / contraste del don de hablar en lenguas y del don de profecía. Los versos 2-5 aclaran que Pablo veía a la profecía como un don superior al de las lenguas. Al mismo tiempo, Pablo exclama el valor de las lenguas y declara que se alegra de hablar en lenguas más que todos los demás (verso 18).

Hechos capítulo 2 describe la primera aparición del don de lenguas. En el día de Pentecostés, los apóstoles hablaron en lenguas. Hechos capítulo 2 aclara que los apóstoles estaban hablando en lenguas humanas (Hechos 2:6-8). La palabra traducida “lenguas” tanto en Hechos capítulo 2 como en 1 Corintios capítulo 14 es “glossa” que significa “lenguaje.” Es la palabra de la que procede nuestra moderna palabra “glosario.” Hablar en lenguas era la habilidad de hablar en un idioma que no conocías, a fin de comunicar el Evangelio a alguien que hablara esa lengua. En la multicultural región de Corinto, parece que ese don de lenguas era especialmente valorado y prominente. Los corintios creyentes podían comunicar mejor el Evangelio y la Palabra de Dios como resultado del don de lenguas. Sin embargo, Pablo hace totalmente claro, que aún este uso de las lenguas, debía ser interpretado “traducido” (1 Corintios 14:13, 27). Un creyente corintio hablaría en lenguas, ministrando la verdad de Dios a alguien que hablara ese idioma, y entonces ese creyente, u otro creyente en la iglesia, debía interpretar lo que se había hablado, para que toda la asamblea pudiera entender lo que se había dicho.

Entonces ¿qué es orar en lenguas, y cuál es la diferencia con hablar en lenguas? 1 Corintios 14:13-17 indica que el orar en lenguas también debe ser interpretado. Como resultado, parece que orar en lenguas era ofrecer una oración a Dios. Esta oración ministraría a alguien que hablara ese idioma, pero también necesitaría ser interpretado para que todo el cuerpo de Cristo pudiera ser edificado.

Esta interpretación no concuerda con aquellas que ven el orar en lenguas como un lenguaje de oración. Esta creencia alternativa puede ser resumida como sigue: el orar en lenguas es un lenguaje de oración personal entre el creyente y Dios (1 Corintios 13:1), que el creyente utiliza para edificarse a sí mismo (1 Corintios 14:4). Esta interpretación no es bíblica por las siguientes razones: (1) ¿De qué manera el orar en lenguas puede ser un lenguaje privado de oración, si éste debe ser interpretado (1 Corintios 14:13-17)? (2) ¿Cómo puede el orar en lenguas ser para auto-edificación cuando la Escritura dice que los dones espirituales son para la edificación de la iglesia, y no para uno mismo (1 Corintios 12:7)? (3) ¿Cómo puede ser el orar en lenguas un lenguaje privado de oración, si las lenguas son por “señal a los incrédulos” (1 Corintios 14:22)? (4) La Biblia aclara que no todos poseen el don de lenguas ( 1 Corintios 12:11, 28-30). ¿Cómo pueden ser las lenguas un don para auto-edificación si no lo poseen todos los creyentes? ¿No necesitamos todos ser edificados?

Hay una interpretación adicional sobre el orar en lenguas que necesita ser aclarada. Algunos entienden el orar en lenguas como un “código de lenguaje secreto” que evita que Satanás y sus demonios entiendan nuestras oraciones, y que por ello puedan aprovecharse de nosotros. Esta interpretación no es bíblica por las siguientes razones: (1) Consistentemente, el Nuevo Testamento describe las lenguas con un lenguaje humano. Es improbable que Satanás y sus demonios no sean capaces de entender los lenguajes humanos. (2) La Biblia registra a incontables creyentes orando en su propio lenguaje, en voz alta, sin preocuparse de que su oración pudiera ser interceptada por Satanás. Aún si Satanás y/o sus demonios escucharan y entendieran las oraciones que hacemos – carecen absolutamente del poder para evitar que Dios responda las oraciones de acuerdo a Su voluntad. Sabemos que Dios escucha nuestras oraciones, y ese hecho hace irrelevante el que Satanás o sus demonios las escuchen y entiendan.

Después de todo lo dicho, ¿qué hay de los muchos cristianos que han experimentado el orar en lenguas y lo han encontrado muy edificante para ellos mismos? Primero, debemos basar nuestra fe y práctica en las Escrituras, no en experiencias. Debemos ver nuestras experiencias a la luz de la Escritura, no interpretar la Escritura a la luz de nuestras experiencias. Segundo, muchos de los cultos y religiones del mundo, también reportan experiencias de hablar en lenguas / orar en lenguas. Obviamente el Espíritu Santo no concede estos dones a individuos no creyentes. Así que, parece que los demonios pueden imitar el don de hablar en lenguas. Esto debe conducirnos a comparar aún más cuidadosamente nuestras experiencias con la Escritura. Tercero, muchos estudios han mostrado cómo el hablar / orar en lenguas puede ser un comportamiento aprendido. A través del escuchar y observar a otros hablar en lenguas, una persona puede aprender el procedimiento, aún inconscientemente. Esta es la explicación más probable para la gran mayoría de los casos, entre los cristianos que hablan / oran en lenguas. Cuarto, el sentimiento de “auto-edificación” es natural. El cuerpo humano produce adrenalina y endorfina cuando experimenta algo nuevo, excitante, emocionante inducido, y/o desconectado del pensamiento racional.

El orar en lenguas es definitivamente una cuestión sobre la que los cristianos pueden respetuosa y amorosamente acordar o discrepar. Orar en lenguas no es lo que determina la salvación. Orar en lenguas no es lo que separa a los cristianos maduros de los inmaduros. El que el orar en lenguas sea un lenguaje de oración, no es algo fundamental para la fe cristiana. Así que, mientras creamos que la interpretación bíblica de la oración en lenguas, nos aleje de la idea de un lenguaje privado de oración para la edificación personal – también reconocemos que muchos de los que lo practican, son nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y dignos de nuestro amor y respeto.

♥¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en nuestras vidas en la actualidad?♥

¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en nuestras vidas en la actualidad?



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Pregunta: "¿Cuál es el papel del Espíritu Santo en nuestras vidas en la actualidad?"

Respuesta: De todos los dones dados por Dios a la humanidad, no hay uno más grande que la presencia del Espíritu Santo. El Espíritu tiene muchas funciones y actividades. Primero, Él trabaja en el corazón de toda la gente, en todas partes. Jesús les dijo a sus discípulos que Él enviaría al Espíritu al mundo para “convencer al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio” (Juan 16:7-11). Todos tienen una “conciencia de Dios,” ya sea que lo admitan o no, porque el Espíritu aplica las verdades de Dios en la propia mente del hombre, para convencerlos por medio de justos y suficientes argumentos de que son pecadores. La respuesta a esa convicción, lleva al hombre a la salvación.

Una vez que somos salvados y pertenecemos a Dios, el Espíritu hace su morada en nuestros corazones para siempre, sellándonos con la confirmación, certificación y seguridad de la promesa de nuestro estado eterno como Sus hijos. Jesús dijo que Él nos enviaría al Espíritu para que fuera nuestro Ayudador, Consolador y Guía. “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.” (Juan 14:16). La palabra griega traducida como su “Consolador” significa alguien que es llamado “al lado de” y tiene la idea de alguien que anima y exhorta. “Que esté” tiene que ver con Su residencia permanente en los corazones de los creyentes (romanos 8:9; 1 Corintios 6:19, 20; 12:13). Jesús envió al Espíritu como una “compensación” por Su ausencia, para llevar a cabo las funciones que Él hubiera hecho en nosotros si hubiera permanecido físicamente entre nosotros.

Entre esas funciones está la de revelar la verdad. La presencia del Espíritu dentro de nosotros nos permite comprender e interpretar la Palabra. Jesús les dijo a Sus discípulos “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;...” (Juan 16:13). Él revela a nuestras mentes todo el consejo de Dios, como lo relacionado con la adoración, la doctrina y la vida cristiana. Él es el la guía fundamental, que va delante de nosotros, mostrando el camino, removiendo obstáculos, abriendo el entendimiento y haciendo todas las cosas claras y evidentes. Él nos conduce por el camino que debemos andar en todas las cosas espirituales. Sin tal guía, estaríamos expuestos a caer en el error. Una parte crucial de la Verdad que Él revela, es que Jesús es quién Él dijo Ser (Juan 15:26; 1 Corintios 12:3). El Espíritu nos convence de la deidad y procedencia de Cristo, Su encarnación, Su identidad como el Mesías, Sus sufrimientos y muerte, Su resurrección y ascensión, Su exaltación a la diestra de Dios, y Su función como Juez de todo. Él da gloria a Cristo en todas las cosas (Juan 16:14)

Otra de Sus funciones es la de conceder dones. 1 Corintios 12 describe los dones espirituales otorgados a los creyentes para que podamos funcionar como el cuerpo de Cristo en el mundo. Todos estos dones, tanto grande somos pequeños, son dados por el Espíritu para que podamos ser Sus embajadores en el mundo, mostrando Su gracia y glorificándolo.

El Espíritu también funciona como productor del fruto en nuestras vidas. Cuando Él habita en nosotros, Él comienza a trabajar para cosechar Su fruto en nuestras vidas – amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23) Estas no son las obras de nuestra carne, la cual es incapaz de producir tal fruto, sino que es el producto de la presencia del Espíritu en nuestras vidas.

El conocimiento de que el Espíritu Santo de Dios ha hecho su residencia en nuestras vidas, que Él produce todas estas funciones milagrosas, que Él mora con nosotros para siempre y nunca nos dejará o desamparará, es causa de gran gozo y consuelo. ¡Gracias a Dios por este precioso Don – el Espíritu Santo y Su obra en nuestras vidas!

¿Qué es la cláusula filioque?


Pregunta: "¿Qué es la cláusula filioque?"

Respuesta: La cláusula filioque fue, y es aún, una controversia en la iglesia con relación al Espíritu Santo. La pregunta es, ¿de quién procede el Espíritu Santo, del Padre, o del Padre y del Hijo? La palabra “filioque” significa “y del hijo” en latín. Se refiere a la “cláusula” filioque, porque la frase “y del Hijo” fue añadida en el Credo Niceno, indicando que el Espíritu Santo procede del Padre “y del Hijo.” Hubo tanta controversia sobre este punto, que eventualmente llevó al rompimiento entre las iglesias Católica Romana y las Ortodoxas Orientales en 1054 d.C. Las dos iglesias aún no llegan a un acuerdo sobre la cláusula filioque.

Juan 14:26 nos dice, “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre,....” Juan 15:26 nos dice, “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” Ver también Juan 14:16 y Filipenses 1:19. Estas Escrituras parecen indicar que el Espíritu es enviado por ambos, el Padre y el Hijo. El asunto principal en la cláusula filioque es el deseo de proteger la deidad del Espíritu Santo. La Biblia enseña claramente que el Espíritu Santo es Dios (Hechos 5:3-4). Aquellos que se oponen a la cláusula filioque, la objetan porque creen que al considerar al Espíritu Santo como procedente del Padre y del Hijo, lo hacen “subordinado” al Padre y al Hijo. Aquellos que sostienen la cláusula filioque creen que el que el Espíritu Santo proceda tanto del Padre como del Hijo, no impide que el Espíritu sea igualmente Dios junto con el Padre y el Hijo.

La controversia de la cláusula filioque es probablemente un aspecto de la Persona de Dios, que nunca podremos comprender plenamente. Dios, siendo un ser infinito, finalmente es incomprensible para nosotros como seres humanos finitos. El Espíritu Santo es Dios...y Él fue enviado por Dios como “el reemplazo” de Jesucristo aquí en la tierra. El hecho de que el Espíritu Santo haya sido enviado por el Padre, o por el Padre y el Hijo – es algo que probablemente no tenga una respuesta definitiva, tampoco es absolutamente necesario ser respondido. Tal vez la cláusula filoque tenga que seguir siendo una controversia.

♥Dios El Espíritu Santo: Su personalidad♥

A. La importancia de su personalidad
Muy cierto..!! La fidelidad de Dios es infinitamente eterna y verdadera..!






En la enseñanza de las verdades fundamentales relativas al Espíritu Santo debería hacerse un énfasis especial sobre el hecho de su personalidad. Esto es porque el Espíritu no habla ahora de sí mismo; más bien, El habla lo que El oye (Jn. 16:13; Hch. 13:2), y El dice que ha venido al mundo para glorificar a Cristo (Jn. 16:14). En contraste a esto, la Escritura representa a ambos, el Padre y el Hijo, como hablando de sí mismos; y esto, no sólo con autoridad final y por medio del uso del pronombre personal Yo, sino que también presentándoles como en una inmediata comunión, cooperación, conversión, el uno con el otro. Todo esto tiende a hacer menos real la personalidad del Espíritu Santo, quien no habla desde sí o de sí. Como consecuencia, en la historia de la iglesia, la personalidad del Espíritu fue descuidada por algunos siglos; sólo cuando la doctrina del Padre y del Hijo fue definida, como sucedió en el Credo de Nicea (325 d.C.), el Espíritu fue reconocido como una personalidad en los credos de la iglesia.

La forma como fue definida más tarde la doctrina ortodoxa, la verdad escritural de que Dios el Padre subsiste o existe en tres Personas -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-, fue generalmente reconocida. La Escritura es completamente clara cuando dice que el Espíritu Santo es una Persona tanto como Dios el Padre y Dios el Hijo, y aun así, como se ve en el estudio de la doctrina de la Trinidad, las tres Personas forman un Dios y no tres.

B. La personalidad del espíritu santo en las escrituras

1. El Espíritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.

a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).

b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).

c) El Espíritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).

d) El Espíritu intercede: «Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).

e) El Espíritu guía: «Guiados por el Espíritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).

f) El Espíritu señala a los hombres para el servicio específico: «dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).

g) El Espíritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).

h) El Espíritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).

2. Él, como una persona, es afectado por otros seres.

a) El Padre le envía al mundo (Jn. 14:16, 26), y el Hijo le envía al mundo (Jn. 16:7).

b) Los hombres pueden hacer enojar al Espíritu (Is. 63:10), pueden contristarle (Ef. 4:30), pueden resistirle (1 Ts.5:19), pueden blasfemarle. (Mt. 12:31), pueden mentirle (Hch.5:3), pueden hacerle afrenta (He. 10:29), pueden hablar en contra de El (Mt. 12:32).

3. Todos los términos bíblicos relativos al Espíritu implican su personalidad.

a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo (Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).

b) A El se le llama Espíritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado Espíritu (Jn. 4:24).

c) Los pronombres usados para el Espíritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espíritu» es un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado (Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad del Espíritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).

C.- Como una persona de la trinidad, el Espíritu Santo es co-igual con el Padre y el Hijo.

1. Él es llamado Dios.

Este hecho se verá comparando Isaías 6:8-9 con Hechos 28:25-26; Jeremías 31:31-34 con Hebreos 10:15-17. (Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?... No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caído tan drásticamente sobre algunos que han mentido contra el Espíritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite jurar en el nombre del Espíritu Santo, y aunque El es llamado el Espíritu Santo, es cierto que El no es más santo que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Trino Dios.

2. Él tiene los atributos de Dios
(Gn. 1:2; Job 26:13; 1 Co. 2:9-11; He. 9:14).

3. Él Espíritu Santo ejecuta las obras de Dios
(Job 33:4; Sal. 104:30; Lc. 12:11-12; Hch. 1:5; 20:28; 1 Co. 6:11; 2:8-11; 2 P. 1:21).

4. Como se indica arriba, el uso de los pronombres personales afirma su personalidad.

5. Se presenta al Espíritu Santo en la Escritura como un objeto personal de fe
(Sal. 51:11; Mt. 28:19; Hch. 10:19-21).

Como un objeto de fe, Él es también Alguien a quien se le debe de obedecer. El creyente en Cristo, caminando en compañerismo con el Espíritu, experimenta su poder, su guía, su instrucción y su suficiencia, y confirma experimentalmente las grandes doctrinas concernientes a la personalidad del Espíritu, la cual es revelada en la Escritura

♥Dios El Espíritu Santo: Su Regeneración♥

Su Regeneración

1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. ♔







*Tomado de Grandes Temas Bíblicos -Lewis Sperry Chafer- CLIE-

Dado que la vida cristiana de fe comienza con el nuevo nacimiento, la regeneración es una de las doctrinas fundamentales en relación a la salvación. Una definición exacta de esta obra del Espíritu y un entendimiento de su relación con toda la vida cristiana son importantes para un evangelismo efectivo tanto como para la madurez espiritual.

A. Definición de regeneración

En la Biblia la palabra «regeneración» se encuentra solamente dos veces. En Mateo 19:28 se usa en la renovación de la tierra en el reino milenial y no se aplica a la salvación cristiana. En Tito 3:5, sin embargo, se hace la declaración:

«No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo». Sobre la base de este texto, la palabra «regeneración» ha sido elegida por los teólogos para expresar el concepto de nueva vida, nuevo nacimiento, resurrección espiritual, la nueva creación y, en general, una referencia de la nueva vida sobrenatural que los creyentes reciben como hijos de Dios. En la historia de la iglesia, el término no ha tenido siempre un uso exacto, pero entendido correctamente significa el origen de la vida eterna, el cual se introduce en el creyente en Cristo en el momento de su fe, el cambio instantáneo de un estado de muerte espiritual a la vida espiritual.

B. Regeneración por el Espíritu Santo

Por su naturaleza, la regeneración es una obra de Dios y los aspectos de su veracidad se declaran en muchos pasajes (Jn. 1:13; 3:3-7; 5:21; Ro. 6:13; 2 Co. 5:17; Ef. 2:5, 10; 4:24; Tit. 3:5; Stg. 1:18; 1 P. 2:9). De acuerdo a Juan 1:13, «no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios». En muchos pasajes se le compara a la resurrección espiritual (Jn. 5:21; Ro. 6:13; Ef. 2:5). También se le compara a la creación, por cuanto es un acto creativo de Dios (2 Co. 5:17; Ef. 2:10; 4:24).

Las tres Personas de la Trinidad están involucradas en la regeneración del creyente. El Padre está relacionado con la regeneración en Santiago 1:17-18. Al Señor Jesucristo se le revela frecuentemente involucrado en la regeneración (Jn. 5:21; 2 Co. 5:18; 1 Jn. 5:12). Parece, sin embargo, que, como en otras obras de Dios donde las tres personas están involucradas, el Espíritu Santo es específicamente el Regenerador, como se declara en Juan 3:3-7 y Tito 3:5. Puede observarse un paralelo en el nacimiento de Cristo, en el cual Dios fue su Padre, la vida del Hijo estaba en Cristo y aun así fue concebido del Espíritu Santo.

C. Vida eterna impartida por la regeneración

El concepto central de la regeneración es que un creyente el cual en un principio estaba muerto espiritualmente ahora ha recibido vida eterna. Para describir esto se usan tres figuras. Una es la idea de nacer de nuevo, o la figura de renacer. En la conversación de Cristo con Nicodemo Él dijo: «Os es necesario nacer de nuevo.» Aparece en contraste con el nacimiento humano en Juan 1:13. En una segunda figura, la de la resurrección espiritual, se declara a un creyente en Cristo como «vivo de entre los muertos» (Ro. 6:13). En Efesios 2:5 se declara que Dios, «aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo», literalmente «nos hizo vivos junto con Cristo». En la tercera figura, la de la nueva creación, el creyente es exhortado a «y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4:24). En 2 Corintios 5:17 el pensamiento se hace claro: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» Las tres figuras hablan de la nueva vida, la cual se recibe por fe en Cristo.

Dada la naturaleza del acto del nuevo nacimiento, la resurrección espiritual y la creación, está claro que la regeneración no es llevada a cabo por ninguna buena obra del hombre. No es un acto de la voluntad humana en sí misma, y no es producida por ninguna ordenanza de la iglesia tal como el bautismo por agua. Es enteramente un acto sobrenatural de Dios en respuesta a la fe del hombre.

De igual manera, la regeneración debe distinguirse de la experiencia que le sigue. La regeneración es instantánea y es inseparable de la salvación. Una persona salvada en forma genuina tendrá una experiencia espiritual subsiguiente, pero la experiencia es la evidencia de la regeneración, no la regeneración misma. En un sentido es posible decir que experimentamos el nuevo nacimiento, pero lo que queremos significar con esto es que experimentamos los resultados del nuevo nacimiento.

D. Los resultados de la regeneración

En muchos aspectos, la regeneración es el fundamento sobre el cual está edificada nuestra total salvación. Sin nueva vida en Cristo no hay posibilidad de recibir los otros aspectos de la salvación tales como la morada del Espíritu, la justificación, o todos los otros resultados ulteriores. Sin embargo, hay algunas características que son inmediatamente evidentes en el mismo hecho de la regeneración.

Cuando un creyente recibe a Cristo por la fe, es nacido de nuevo y en el acto del nuevo nacimiento recibe una nueva naturaleza. Esto es a lo que la Biblia hace referencia como al «nuevo hombre» (Ef. 4:24), del cual se nos exhorta a que «nos vistamos», en el sentido de que deberíamos aprovecharnos de su contribución a nuestra nueva personalidad. A causa de la nueva naturaleza, un creyente en Cristo puede experimentar a menudo un cambio drástico en su vida, en su actitud hacia Dios y en su capacidad de tener victoria sobre el pecado. La nueva naturaleza está modelada en conformidad con la naturaleza de Dios mismo y es algo diferente de la naturaleza humana de Adán antes de pecar, la cual era completamente humana, aunque sin pecado. La nueva naturaleza tiene cualidades divinas y anhela las cosas de Dios. Aunque en sí misma no tiene el poder de cumplir sus deseos aparte del Espíritu Santo, da una nueva dirección a la vida y una nueva aspiración para alcanzar la voluntad de Dios.

Mientras que la regeneración en sí misma no es una experiencia, la nueva vida recibida en la regeneración da al creyente nueva capacidad para la experiencia. Antes fue ciego, y ahora puede ver. Antes estaba muerto, ahora está vivo a las cosas espirituales. Antes era extraño de Dios y fuera de la comunión; ahora tiene una base para la comunión con Dios y puede recibir el ministerio del Espíritu Santo. En la proporción que el cristiano se entrega a sí mismo a Dios y obtiene la provisión de Dios, su experiencia será maravillosa, una demostración sobrenatural de lo que Dios puede hacer con una vida que está rendida a Él.

Otro aspecto importante de tener la vida eterna es que es el terreno para la seguridad eterna. Aunque algunos han enseñado que la vida eterna puede perderse y que una persona que ha sido una vez salva puede perderse si se aparta de la fe, la misma naturaleza de la vida eterna y del nuevo nacimiento impiden una vuelta atrás en esta obra de Dios. Es primeramente una obra de Dios, no de hombre, que no depende de ninguna dignidad humana. Si bien la fe es necesaria, no es considerada una buena obra la cual merece la salvación, sino más bien abre el canal a través del cual Dios puede obrar en la vida individual. Así como el nacimiento natural no puede ser invertido, de la misma manera el nacimiento espiritual tampoco puede serlo; una vez efectuado, asegura al creyente que Dios siempre será su Padre Celestial.

De igual manera, la resurrección no puede ser revocada, puesto que somos elevados a una nueva orden de seres por un acto de Dios.

El nuevo nacimiento como un acto de la creación es otra evidencia que una vez que se realiza continúa para siempre. El hombre no puede en sí mismo anular esta creación. La doctrina de la seguridad eterna, de acuerdo a esto, descansa sobre la pregunta de si la salvación es una obra de Dios o del hombre, si es enteramente por gracia o basada en los méritos humanos. Aunque el nuevo creyente en Cristo puede fallar en lo que él debería ser como un hijo de Dios, así como se da en el caso del parentesco humano, esto no altera el hecho de que él ha recibido una vida que es eterna. También es cierto que la vida eterna que tenemos ahora se expresa sólo parcialmente en la experiencia espiritual. Tendrá su gozo final en la presencia de Dios en los cielos.

♥Dios El Espíritu Santo: Su Morada Y Sellamiento♥

*Tomado de Grandes Temas Bíblicos

¡Amén!


A. Una nueva característica de la edad presente

Aunque el Espíritu de Dios estaba con los hombres en el Antiguo Testamento y era la fuente de sus nuevas vidas y los significados de la victoria espiritual, no hay evidencia de que todos los creyentes en el Antiguo Testamento tenían al Espíritu morando en ellos.

Esto se explica por el silencio en el Antiguo Testamento sobre esta doctrina y por la enseñanza expresa de Jesucristo, cuando contrasta la situación del Antiguo Testamento con la edad presente en las palabras «porque mora con vosotros, y estará en vosotros» (Jn. 14:17). El creyente como morada del Espíritu es una característica de la edad presente que se repetirá en el reino milenial, pero que no se encuentra en otro período.

B. La morada universal del Espíritu Santo en los creyentes

Aunque los cristianos pueden variar grandemente en poder espiritual y en la manifestación de frutos del Espíritu, la Escritura enseña plenamente que cada cristiano tiene al Espíritu de Dios morando en él desde el día de Pentecostés. Algunas demoras temporales de esta experiencia que se ven en algunas ocasiones en Hechos (8:14-17; 19:1-6) fueron circunstancias excepcionales, no normales, y debidas al carácter transitorio del libro de los Hechos. El hecho de su morada está mencionado en tantos pasajes en la Biblia que no debería ser cuestionado por nadie que reconozca la autoridad de la Escritura (Jn. 7:37-39; Hch. 11:17; Ro. 5:5; 8:9, 11; 1 Co. 2:12; 6:19-20; 12:13; 2 Co. 5:5; Gá. 3:2; 4:6; 1 Jn. 3:24; 4:13). Estos pasajes dejan en claro que antes del día de Pentecostés la dispensación del Antiguo Testamento -en la cual solamente algunos tenían ese privilegio estaba en vigencia, pero después de Pentecostés la obra normal del Espíritu ha sido el morar en cada cristiano.

Romanos 8:9 sostiene la morada universal del Espíritu declarando que en la era presente «si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El». De igual manera, en Judas 19 a los no creyentes se les describe como «no teniendo el Espíritu». Aun los cristianos que están viviendo fuera de la voluntad de Dios y están sujetos al castigo de Dios, sin embargo tienen cuerpos, los cuales son los templos del Espíritu Santo. Pablo usa este argumento en 1 Corintios 6:19 para exhortar a los corintios carnales a que eviten los pecados contra Dios, porque sus cuerpos son hechos santos por la presencia del Espíritu Santo.

Se declara repetidamente que el Espíritu Santo es un don de Dios, y un don, por su naturaleza, es algo sin mérito de parte del que lo recibe (Jn. 7:37-39 Hch. 11:17; Ro. 5:5; 1 Co. 2:12; 2 Co. 5:5). De igual manera, el alto nivel de vida que se requiere de los cristianos que quieren caminar con el Señor presupone la presencia interna del Espíritu Santo para proveer la capacitación divina necesaria. Así como los reyes y sacerdotes eran ungidos y puestos aparte para sus tareas sagradas, de igual forma el cristiano es ungido por el Espíritu Santo en el momento de la salvación, y por la presencia interna del Espíritu Santo es puesto aparte para su nueva vida en Cristo (2 Co. 1:21; 1 Jn. 2:20, 27). El ungimiento es universal, ocurre en el momento de la salvación, y doctrinalmente es lo mismo que el morar del Espíritu.

La enseñanza de que uno es ungido en forma subsiguiente a la salvación y que es una segunda obra de gracia, o que sólo es posible cuando se está lleno del Espíritu Santo, no es la enseñanza de la Escritura.

C. Problemas en la doctrina del morar del Espíritu

El hecho de que cada creyente es morada del Espíritu ha sido a veces desafiado sobre la base de pasajes problemáticos. De acuerdo a tres pasajes en el Antiguo Testamento y los evangelios (1 5. 16:14; Sal. 51:11; Lc. 11:13), algunos han creído que uno que posea el Espíritu puede perderlo. La oración de David (Sal. 51:11) para que no le fuera quitado el Espíritu de Dios, como fue la experiencia de Saúl (1 5. 16:14), está basada en la vigencia del Antiguo Testamento. Entonces no era normal que todos le tuvieran consigo morando, y, de acuerdo a ello, lo que les había sido dado en forma soberana, de la misma manera podría serle quitado.

Tres pasajes en los Hechos parecen también implicar un problema en la morada universal del Espíritu. En Hechos 5:32 se describe al Espíritu Santo como Uno «el cual ha dado Dios a los que le obedecen». Sin embargo, la obediencia, aquí, es la obediencia al Evangelio, puesto que la Escritura indica claramente que algunos quienes son parcialmente desobedientes aún poseen el Espíritu. La demora en administrar el Espíritu a aquellos quienes oyeron el evangelio a través de Felipe en Samaria fue ocasionada por la necesidad de conectar esta nueva obra del Espíritu con la de los apóstoles en Jerusalén. De acuerdo a esto, el dar el Espíritu fue demorado hasta que les impusieron las manos (Hch. 8:17), pero ésta no era la situación normal, como se ilustra en la conversión de Cornelio, quien recibió el Espíritu sin la imposición de manos. La situación en Hechos 19:1-6 parece referirse a aquellos quienes habían creído en Juan el Bautista, pero que nunca habían creído en Cristo. Ellos recibieron el Espíritu cuando Pablo impuso sus manos sobre ellos, pero otra vez ésta es más bien una situación anormal que normal y no se ha vuelto a repetir. El ungimiento en 1 Juan 2:20 (referido como «unción») y en 1 Juan 2:27, si se interpreta correctamente, se relaciona al acto inicial de morar, más que a una obra subsiguiente del Espíritu. En cada ocasión de ungimiento en el Nuevo Testamento, ya sea que se refiera al período antes o después de Pentecostés, el ungimiento del Espíritu es un acto inicial (Lc. 4:18; Hch. 4:27; 10:38; 2 Co. 1:21; 1 Jn. 2: 20, 27). Así las dificultades en esta doctrina desaparecen con un estudio cuidadoso de los pasajes en los cuales se plantean los problemas.

D. El morar del Espíritu en contraste con otros ministerios

Dado que algunas obras del Espíritu acontecen simultáneamente en el creyente en el momento de su nuevo nacimiento, debe hacerse una cuidadosa distinción entre estas obras del Espíritu. Por consiguiente, el morar del Espíritu no es lo mismo que la regeneración del Espíritu, aunque acontecen al mismo tiempo. De igual manera, la regeneración y el morar del Espíritu Santo no son lo mismo que el bautismo del Espíritu, el cual será tratado próximamente. El morar del Espíritu no es lo mismo que la plenitud del Espíritu, puesto que todos los cristianos son morada del Espíritu pero no todos están llenos del Espíritu. Además, el morar del Espíritu sucede una vez y para siempre, mientras que la plenitud del Espíritu puede ocurrir muchas veces en la experiencia cristiana. El morar del Espíritu es, sin embargo, lo mismo que la unción del Espíritu y el sellamiento del Espíritu.

El hecho del morar del Espíritu o de su unción es un rasgo característico de esta era (Jn. 14:17; Ro. 7:6; 8:9; 1 Co. 6: 19-20; 2 Co. 1:21; 3:6; 1 Jn. 2:20, 27). Por medio del morar del Espíritu el individuo es santificado o apartado para Dios. En el Antiguo Testamento el aceite de la unción tipifica a la unción presente por medio del Espíritu, siendo el aceite uno de los siete símbolos del Espíritu.

1. Cualquier cosa tocada con el aceite de la unción era, por lo tanto, santificada (Ex. 40:9-15). De igual manera, el Espíritu ahora santifica (Ro. 15:16; 1 Co. 6:11; 2 Ts. 2:13; 1 P. 1:2).

2. El profeta era santificado con aceite (1 R. 9:16), de igual forma Cristo era un profeta por el Espíritu (Is. 61:1; Lc. 4:18), y el creyente es un testigo por el Espíritu (Hch. 1:8).

3. El sacerdote era santificado con aceite (Ex. 40:15), igualmente lo fue Cristo en su sacrificio por medio del Espíritu (He. 9:14), y el creyente por medio del Espíritu (Ro. 8:26:12:1; Ef. 5:18-20).

4. El rey era santificado con aceite (1 S.16:12-13), de la misma manera lo fue Cristo por medio del Espíritu (Sal. 45:7), y el creyente está llamado a reinar por medio del Espíritu.

5. El aceite de la unción era para sanidades (Lc. 10:34), sugiriendo la sanidad del alma en la salvación por el Espíritu.

6. El aceite hace que la cara brille, lo cual era el aceite del gozo (Sal. 45:7), y se requería el aceite fresco (Sal. 92:10). El fruto del Espíritu es gozo (Gá. 5:22).

7. En el mobiliario para el tabernáculo se especifica el aceite para las lámparas (Ex. 25:6). El aceite sugiere el Espíritu, el pabilo al creyente como un canal, y la luz el brillo visible de Cristo. El pabilo debe descansar en el aceite; así el creyente debe caminar en el Espíritu (Gá. 5:16). El pabilo debe estar libre de obstrucción: así el creyente no debe resistir el Espíritu (1 Ts. 5:19). El pabilo debe estar arreglado; así el creyente debe ser limpiado por la confesión del pecado (1 Jn. 1:9).

El aceite de la santa unción (Ex. 30:22-25) estaba compuesto por cuatro especias añadidas al aceite como base. Estas especias representan virtudes peculiares que se encuentran en Cristo. Así, este compuesto simboliza al Espíritu tomando la misma vida y carácter de Cristo y aplicándola al creyente. Este aceite en ninguna manera podía ser aplicado a la carne humana (Jn. 3:6; Gá. 5:17). No podía ser imitado, lo cual indica que Dios no puede aceptar nada sino la manifestación de la vida, la cual es Cristo (Fil. 1:21). Cada artículo del mobiliario en el tabernáculo debía de ser ungido y, por consiguiente, apartado para Dios, lo que sugiere que la dedicación del creyente debe ser completa (Ro. 12:1-2).

E. El sellamiento del Espíritu

El morar del Espíritu Santo se representa como el sello de Dios en tres pasajes en el Nuevo Testamento (2 Co. 1:22; Ef. 1:13; 4:30). En cada consideración importante el sellamiento del Espíritu es enteramente una obra de Dios. A los cristianos nunca se les exhorta a buscar el sellamiento del Espíritu, puesto que cada cristiano ya ha sido sellado. El sellamiento del Espíritu Santo, por lo tanto, es tan universal como la morada del Espíritu Santo y ocurre en el momento de la salvación.

Efesios 1:13 dice: «Habiendo creído en El, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.» En otras palabras, el creer y el recibir ocurren al mismo tiempo. No es, por lo tanto, ni un trabajo subsiguiente de la gracia ni una recompensa por la espiritualidad. Los cristianos efesios fueron exhortados: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención» (Ef. 4:30). Aun cuando ellos pecaran y contristaran al Espíritu, sin embargo estaban sellados para el día de la redención, esto es, hasta el día de la resurrección o transformación, cuando recibieran nuevos cuerpos y ya no pecaran más.

Como el morar del Espíritu, el sellamiento del Espíritu no es una experiencia, sino un hecho para ser aceptado por la fe. El sellamiento del Espíritu es una parte tremendamente significativa de la salvación del cristiano e indica su seguridad, y que es propiedad de Dios. En adición a lo anterior, es el símbolo de una transacción terminada. El cristiano está sellado hasta el día de la redención de su cuerpo y su presentación en gloria. Tomado como un todo, la doctrina de la presencia moradora del Espíritu Santo como nuestro sello trae gran seguridad y confortamiento al corazón de cada creyente que entienda esta gran verdad.

♥Dios El Espíritu Santo: Su Bautismo♥

: Su Bautismo

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*Tomado de Grandes Temas Bíblicos -

A. El Significado Del Bautismo Del Espíritu Santo

Probablemente ninguna otra doctrina del Espíritu Santo ha creado más confusión que el bautismo del Espíritu. Mucho de esto se deriva del hecho de que el bautismo del Espíritu comenzó al mismo tiempo en que ocurrían otras grandes obras del Espíritu, tales como la regeneración, la morada y el sellamiento. También en algunas ocasiones el bautismo del Espíritu y la plenitud del Espíritu ocurren al mismo tiempo. Esto ha guiado a algunos expositores a hacer sinónimos de estos dos acontecimientos. El conflicto en la interpretación, sin embargo, se resuelve si uno examina cuidadosamente lo que la Escritura dice con relación al bautismo del Espíritu. En total hay once referencias específicas al bautismo del Espíritu en el Nuevo Testamento (Mt. 3:11; Mr. 1:8; Lc. 3:16; Jn. 1:33; Hch. 1:5; 11:16; Ro. 6:1-4; 1 Co. 12:13; Gá. 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:12).

B. El Bautismo Del Espíritu Santo Antes De Pentecostés

Al examinar las referencias en los cuatro evangelios y en Hechos 1:5, se aclara que el bautismo del Espíritu es considerado en cada caso como un acontecimiento futuro, el cual nunca había ocurrido previamente. No hay mención del bautismo del Espíritu en el Antiguo Testamento, y los cuatro evangelios se unen con Hechos 1:5 en anticipar el bautismo del Espíritu como un evento futuro. En los evangelios, el bautismo del Espíritu se presenta como una obra la cual Cristo hará por medio del Espíritu Santo como su agente, como, por ejemplo, en Mateo 3:11, donde Juan el Bautista predice que Cristo «os bautizará en Espíritu Santo y fuego». La referencia al bautismo por fuego parece hacer alusión a la segunda venida de Cristo y los juicios que ocurrirán en ese tiempo, y también se menciona en Lucas 3:16, pero no en Marcos 1:8 o en Juan 1: 33. A veces la intervención del Espíritu Santo se expresa por el uso de la preposición griega en, como en Mateo 3:11, Lucas 3:16 y Juan 1:33. Ya sea que la preposición se use o no, el pensamiento es claro en cuanto a que Cristo bautizó por el Espíritu Santo. Algunos han tomado esto como algo diferente del bautismo del Espíritu del que se habla en Hechos y en las Epístolas, pero el punto de vista preferible es que el bautismo del Espíritu es el mismo en todo el Nuevo Testamento.

El bautismo en cualquier caso es por medio del Espíritu Santo.

La norma de la doctrina es expresada por Cristo mismo cuando Él contrastó su bautismo, administrado por Juan, con el futuro bautismo de los creyentes por medio del Espíritu Santo, lo cual ocurriría después de su ascensión. Cristo dijo: «Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días» (Hch. 1:5).

C. Todos Los Cristianos Son Bautizados Por El Espíritu En La Edad Presente

A causa de la confusión en cuanto a la naturaleza y tiempo del bautismo del Espíritu, no siempre ha sido reconocido que cada cristiano es bautizado por el Espíritu dentro del cuerpo de Cristo en el momento de su salvación. Este hecho es destacado en el pasaje central sobre el bautismo del Espíritu en el Nuevo Testamento en 1 Corintios 12:13. Allí se declara: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu

En este pasaje la preposición griega «en» es traducida correctamente «por», en lo que se llama el uso instrumental de esta preposición. Este uso instrumental es ilustrado por medio de la misma preposición en Lucas 4: 1, donde se dice que fue «llevado por el Espíritu al desierto», y por la expresión «por vosotros» en 1 Corintios 6:2, por la expresión «por medio de El» en Colosenses 1: 16 y por la frase «en Dios Padre» en Judas 1. El argumento de que la preposición no es usada con respecto a personas en la Escritura está errado. De acuerdo a ello, si bien es verdad, como se indica en 1 Corintios 2:13, que por el bautismo del Espíritu entramos en una nueva relación del Espíritu, la enseñanza no es tanto que seamos traídos dentro del Espíritu como que por medio del Espíritu somos traídos dentro del cuerpo de Cristo. La expresión «todos nosotros» se refiere claramente a todos los cristianos, no a todos los hombres, y no de estar limitada a algún grupo de cristianos en particular. La verdad es más bien que cada cristiano desde el momento que es salvo es bautizado por el Espíritu dentro del cuerpo de Cristo. Así, Efesios 4:5 se refiere a «un Señor, una fe, un bautismo». Mientras que los rituales del bautismo por agua varían, hay un solo bautismo del Espíritu. La universalidad de este ministerio se destaca tan por el hecho de que en la Escritura el cristiano nunca es exhortado a que sea bautizado por el Espíritu, mientras sí se le exhorta a ser lleno del Espíritu (Ef. 5:18).

D. El Bautismo Del Espíritu Dentro Del Cuerpo De Cristo

Por medio del bautismo del Espíritu se cumplen dos resultados importantes. El primero, que el creyente es bautizado o ubicado dentro del cuerpo de Cristo; relacionado esto es la segunda figura del bautismo en Cristo mismo. Estos dos resultados simultáneos del bautismo del Espíritu son tremendamente significativos. Por medio del bautismo: del Espíritu el creyente es colocado dentro del cuerpo Cristo en la unión viviente de todos los creyentes verdaderos en la edad presente. Aquí el bautismo tiene su significado primario en el hecho de ser ubicado, iniciado, y en que nos ha sido dada una relación nueva y permanente. Por consiguiente, el bautismo del Espíritu relaciona a los creyentes con todo el cuerpo de la verdad que se revela en la Escritura concerniente al cuerpo de Cristo. El cuerpo de los creyentes, formado así por el bautismo del Espíritu y aumentado a medida que los miembros adicionales son añadidos, se menciona frecuentemente en las Escrituras (Hch. 2:47; 1 Co. 6:15; 12:12-14; Ef. 2:16; 4:4-5, 16; 5:30-32; Col. 1:24; 2:19). Cristo es la Cabeza de su cuerpo y el Único que dirige sus actividades (1 Co. 11:3; Ef. 1:22-23; 5:23-24; Col. 1:18). El cuerpo así formado y dirigido por Cristo también es nutrido y cuidado por Cristo (Ef. 5:29; Fil. 4:13; Col. 2:19). Una de las obras de Cristo es la de santificar el cuerpo de Cristo en preparación para su presentación en gloria (Ef. 5: 25-27).

Como miembro del cuerpo de Cristo, al creyente se le dan también dones o funciones especiales en el cuerpo de Cristo (Ro. 12:3-8; 1 Co. 12:27-28; Ef. 4:7-16). Siendo colocado dentro del cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo, no sólo es segura la unidad del cuerpo, sin distinción de raza, cultura o fondo social, sino que también es seguro que cada creyente tiene su lugar y función particulares y su oportunidad para servir a Dios sin el armazón de su propia personalidad y dones. El cuerpo como un todo es «unido entre sí» (Ef. 4: 16); esto es, aunque los miembros difieran, el cuerpo como un todo está bien planeado y organizado.

E. El Bautismo Del Espíritu En Cristo

En adición a su relación con respecto a los otros creyentes en el cuerpo de Cristo, el que es bautizado por el Espíritu tiene una nueva posición en cuanto a estar en Cristo. Esto fue anticipado en la predicción de Juan 14:20, donde Cristo dijo la noche antes de su crucifixión: «En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.» La expresión «vosotros en mí» anticipaba el futuro bautismo del Espíritu.

Como consecuencia de que el creyente está en Cristo, es identificado en lo que Cristo hizo en su muerte, resurrección y glorificación. Esto se presenta en Romanos 6:1-4, donde se declara que el creyente es bautizado en Jesucristo y en su muerte, y si lo es en su muerte, está sepultado y resucitado con Cristo. Esto ha sido tomado a menudo para representar el rito del bautismo por agua, pero en cualquier caso también representa la obra del Espíritu Santo, sin la cual el rito sería carente de significado. Un pasaje similar se encuentra en Colosenses 2:12. Nuestra identificación con Cristo a través del Espíritu es una base importante para todo lo que Dios hace por el creyente en el tiempo y la eternidad.

Dado que un creyente está en Cristo, él también tiene la vida de Cristo, la cual es compartida por la cabeza con el cuerpo. La relación de Cristo con el cuerpo como su Cabeza también se relaciona con la dirección soberana de Cristo de su cuerpo, del mismo modo como la mente dirige al cuerpo en el cuerpo humano de los creyentes.

F. El Bautismo Del Espíritu En Relación Con La Experiencia Espiritual

En vista del hecho de que cada cristiano es bautizado por el Espíritu en el momento de su salvación, está claro que el bautismo es una obra de Dios para ser comprendida y recibida por la fe. Aunque la experiencia espiritual subsiguiente puede confirmar el bautismo del Espíritu, el bautismo no es una experiencia en sí mismo. Por ser universal y relacionado con nuestra posición en Cristo, el bautismo es un acto instantáneo de Dios y no es una obra para ser buscada después de haber nacido de nuevo.

Se ha originado mucha confusión por la afirmación de que los cristianos deberían buscar el bautismo del Espíritu especialmente como se manifestaba en el hablar en lenguas en la Iglesia primitiva. Mientras que en los tres ejemplos en Hechos (caps. 2, 10 y 19) los creyentes hablaron en lenguas en el tiempo de su bautismo por el Espíritu, queda claro que esto fue excepcional y relacionado al carácter transitorio del libro.

En todos los otros ejemplos donde figura la salvación no hay mención del hablar en lenguas como algo que acompañe al bautismo del Espíritu.

Más adelante, es bastante claro que mientras que todos los cristianos son bautizados por el Espíritu, no todos los cristianos hablaron en lenguas en la Iglesia primitiva Por lo tanto, el concepto de buscar el bautismo del Espíritu como un medio de una obra excepcional de Dios en la vida del cristiano es sin fundamento escritural. Aun la plenitud del Espíritu no se manifiesta en hablar en lenguas, sino más bien en el fruto del Espíritu, como se menciona en Gálatas 5: 22-23. El hecho es que los cristianos corintios hablaron en lenguas sin estar llenos del Espíritu.

A veces se alega un error similar, el cual sostiene que hay dos bautismos del Espíritu, uno en Hechos 2 y el otro en 1 Corintios 12:13.

Una comparación de la conversión de Cornelio en Hechos lO-11 con Hechos 2 aclara que lo que le ocurrió a Cornelio, un gentil, fue exactamente lo mismo que lo que les había ocurrido a los discípulos en el día de Pentecostés. Pedro dice en Hechos 11:15-17: «y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: «Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios ?» Considerando que el bautismo del Espíritu coloca al creyente dentro del cuerpo de Cristo, es, pues, la misma obra de Hechos 2 a través de la presente dispensación.

El bautismo del Espíritu Santo es, por lo tanto, importante, puesto que es la obra del Espíritu que nos coloca en una nueva unión con Cristo y nuestros hermanos creyentes, una nueva posición en Cristo. Es la base para la justificación y para toda la obra de Dios, la cual presenta al final al creyente perfecto en gloria.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

♥La voluntad de Dios♥.

Estamos en frente de unos de los temas mas profundos y en algunos de los casos mas difícil de identificar, La voluntad de Dios.









Hay dos claves para conocer la voluntad de Dios en una situación dada:

1. Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, no sea algo que la Biblia lo prohíbe.

2. Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacerlo, va a glorificar a Dios, y va a ayudarle a crecer espiritualmente.

Si estas dos cosas son ciertas, y Dios todavía no le ha dado lo que le está pidiendo, entonces es probable que no sea la voluntad de Dios que usted obtenga lo que está pidiendo. O talvez, usted simplemente necesita esperar un poco más de tiempo para recibirlo.

Algunas veces, conocer la voluntad de Dios nos es “difícil”. La gente quiere que Dios básicamente les diga qué hacer, dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarse, etc. (aunque no descartamos que Dios le indique específicamente)

Romanos 12:2. dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. No se trata de una formula “mágica” sino conocer, o comprobar que es lo que Dios quiere al respecto”. Dios siempre se encarga de mostrar cual es su voluntad de forma que nosotros podamos entender y obedecer.

Veamos algunos ejemplos Bíblicos y algunas pautas sobre este tema:

1. Como buscamos la voluntad de Dios.

a. ¿Conveniencia o convicción?. II Cró. 18:1-27.

b. La consulta a Dios debe existir. I Sam. 30:6 – I Sam. 23:1-13.

c. No consultar equivale a un fuerte dolor de cabeza. Jos. 9:1-14. Isa 58:13-14.

2. ¿Como saber cual es la voluntad de Dios?.

a. Escuchando. ¿A Dios o a Nosotros? – II Cro. 20:15-17.

b. Obedeciendo. ¿A Quién? – I Reyes 12:6. – Lc. 17:3-10.

c. Marchando. ¿Hacia Donde? – Hch. 16:6-10. – 1 Jn. 2:17. – Sal. 40:8.

3. Como Aceptamos la Voluntad de Dios.

a. Ejemplos Vivos. Mr. 14:31-36. – Dn. 3:17-18. – Job 5:18.

b. Experiencias Reales. Stgo. 1:2-3; 13-16. – I Pe. 1:6.

c. Soberanía Absoluta. Hch. 12:1-5. – II Cor. 12:7-9. – He. 13:20-21.

4. Como cumplimos la voluntad de Dios.

a. Con su Fuerza. II Cor. 12:9.

b. Con su Mandato. I Ped. 2:9.

c. Con la Convicción de la Gran Obra de Dios. Neh. 6:3.

5. Haciendo Su Voluntad Con propósito.

a. Considerando el Propósito Negativamente. Jn. 21:1-6.

b. La Libertad implica Servicio con Propósito. Ex. 7:16. – I Pe. 2:9.

c. Considerando el Propósito Positivamente. Jos. 24:15, 31. – Juan 4:34. – Ex 4:24.

“La voluntad de Dios no te llevará donde su gracia no te pueda sostener”

bendiciones!

♥El carácter de una mujer de Dios..♥....(2ª Parte)

El carácter de una mujer de Dios
(2ª Parte)


Paz y armonía.




En nuestro número anterior comenzamos a ver el carácter de una mujer de Dios. Decíamos allí que éste está determinado por la sumisión, que le confiere su inigualable belleza. Sin embargo, ¿es la sumisión una señal de anulación o achatamiento de su personalidad? ¿Convierte a la mujer de Dios en un robot que sólo sabe obedecer órdenes, sin tener iniciativa propia?

Muchos detractores acusan a la Palabra de Dios de obsoleta y extemporánea, justamente por entender mal este principio. La mujer de Dios tiene amplias posibilidades de acción y de realización, sin perder su sello distintivo que es la sumisión a la autoridad que Dios puso sobre ella. La sumisión es el rasgo central, pero ella va adornado de otras muchas y preciosas virtudes.

Iremos a la Biblia para ver cómo esas virtudes se encarnaron en algunas de las ejemplares mujeres de Dios.

RUT

Rut era una mujer muy resuelta. Ella no aceptó seguir las insinuaciones de su suegra de quedarse en Moab, sino que la siguió a Israel, persuadida de que allí gozaría del favor de Dios. Luego, su trabajo en los campos de Booz como espigadora dan cuenta de un diligencia ejemplar. Su recato y sabiduría atrajeron rápidamente el respeto de las gentes y la admiración de Booz. No era Rut una mujer tímida, antes bien, dio muestras de osadía y resolución cuando debió acudir a dormir a la era, para -conforme a la tradición judía- exigir el cumplimiento de una ley que la favorecía. El Señor premia la fe, la constancia, la determinación de esta joven viuda, y le provee un marido, con quien llegaría a integrar la genealogía del Señor Jesucristo.

LA MUJER SUNAMITA (2 REYES 4:8-37)

Esta mujer reconoció en el hombre que solía pasar por su casa a un profeta de Dios. Entonces, pide a su marido que preparen un pequeño aposento para recibir al profeta cada vez que pase por allí. Desde entonces, Eliseo tenía donde hospedarse dignamente. Más adelante, Dios le concede el hijo que ella deseaba. Ella obtuvo así de su marido una decisión que trajo bendición a toda su casa.

REBECA (GÉNESIS CAP. 24)

Cuando el criado de Abraham llegó a Harán en busca de esposa para Isaac, se encontró con una muchacha hermosa y diligente. No sólo dio de beber al cansado forastero, sino que también dio de beber a sus camellos. Esta fue la señal que el criado había pedido a Dios para reconocer a la mujer que Él había escogido. Luego, más adelante, cuando es interrogada acerca de si quería partir de inmediato, o quedarse diez días más con su familia, ella decide emprender en seguida el viaje. ¿Hay en Rebeca sumisión, exclusivamente? No, hay también en ella diligencia y resolución.

ANA (1 SAMUEL CAPS. 1 Y 2)

Ana, la segunda esposa de Elcana, tenía suficientes razones para sentirse desdichada. Ella era estéril, y aunque su marido la amaba más que a Penina, la otra mujer, sin embargo, debía sufrir la humillación de no tener hijos.

¿Qué hace Ana, la humillada y sufriente? ¿Busca venganza de su rival o se rebela contra su marido y contra Dios? No; ella se postra delante de Dios y le pide un hijo. Apenas hizo la oración, ella tuvo testimonio de haber recibido lo que había pedido, porque ya "no estuvo más triste".

Luego de un tiempo, ella tuvo que entregar a su hijo para el servicio de Dios, tal como lo había prometido. Lo hizo con gran dolor, pero con esperanza. Dios le premió dándole cinco hijos más. ¿No es Ana una mujer admirable? Su actitud sumisa, su fe y su abnegación dieron frutos para la gloria de Dios.

LA MADRE DE SANSÓN (JUECES CAP. 13)

La madre de Sansón era una mujer de fe. Ella recibió de parte de un ángel el aviso de que tendría un hijo. Ella se lo contó a su marido, quien pidió al Señor que renovara la visión, para que él pudiese también oírlo. Cuando se aparece nuevamente el ángel, ella acude de nuevo donde su marido y, juntos, escuchan del ángel las instrucciones que habían de seguir con el niño.

Luego de ofrecer el sacrificio, el ángel desaparece y Manoa teme que la muerte los alcance porque habían visto al ángel de Dios. Entonces su mujer, con una claridad que no tuvo su marido, le dice: "Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto."

En un momento de duda y temor, la mujer de Manoa recibió la fe para creer que Dios cumpliría con ellos lo que había dicho.

ABIGAIL (1 SAMUEL CAP. 25)

Abigail era la esposa de Nabal, un hombre necio en extremo. Nabal suscitó la ira de David y estuvo a punto de recibir un duro golpe en su hacienda, a causa de su falta de sabiduría. Sin embargo, su sabia esposa, al enterarse del juicio que venía, se apresuró a entregar ofrendas y regalos para David. ¡Qué oportuna fue su acción! Porque a poco andar se encuentra con David y logra aplacar su ira. Entonces David le dice: "Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano."

Abigail obra con presteza, aunque sin consultarlo con Nabal. Era un asunto urgente, de vida o muerte. Al actuar así, procedía con audacia, pero con sabiduría, porque hizo lo único que podía salvar a su marido y a toda su casa.

MARÍA (LUCAS CAPS. 1 Y 2)

La madre del Señor Jesús fue una mujer admirable. Tanto por su fe, como por su piedad, ella fue elegida entre millones de mujeres para concebir y criar al bendito Hijo de Dios. ¿Qué diremos de su fe y su valor para oír al ángel y aceptar la voluntad de Dios? Su fe supera en mucho la respuesta de Zacarías ante un aviso semejante (Lucas 1:19-20). Su viaje en estado de gravidez a Belén, su huida a Egipto como una proscrita, su posterior retorno a Nazaret. ¿No son señales de una mujer valerosa, dispuesta a arrostrar los peligros por su Señor?

Ciertamente, una mujer de Dios es mucho más que un carácter sumiso. Teniendo aquello como su sello distintivo, como su más profunda forma de ser, tiene, además, diligencia, prudencia, resolución, sabiduría y valor.

En todas estas preciosas virtudes las santas mujeres de hoy muestran la maravillosa gracia de Dios, expresada en la faz de Jesucristo.

♥Pautas en la formación del carácter femenino♥

Pautas en la formación del carácter femenino

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En la sociedad contemporánea, las mujeres cristianas se enfrentan con dificultades para llegar a tener una personalidad femenina formada por el carácter cristiano. Las presiones recibidas por la personalidad femenina han aumentado mucho en los últimos años. Esto se debe al hecho de que parte de la ideología del movimiento feminista aboga por un cambio de personalidad en las mujeres (se supone que este cambio les permitirá competir más equitativamente con los hombres). Aunque este aspecto del movimiento feminista no parece haber tenido una aceptación universal, sí ha transformado el tema de la personalidad femenina en algo mucho más debatido.

INSEGURIDAD Y DEPENDENCIA

Principalmente, la feminidad cristiana es un problema especial para tres tipos de mujeres.

El primer tipo es el de la mujer que se caracteriza por ser muy insegura y dependiente. La mujer de esta clase ha sido pasada por alto a menudo por los cristianos, ya que muchos consideran su tendencia hacia la sumisión, la autodegradación y el gran deseo de ayudar a otros como equivalentes a las virtudes de caridad, humildad y el espíritu tierno y sereno. Sin embargo, es fácil reconocer sus dificultades, pues son frecuentes en ella la infelicidad y la insatisfacción personal, amén de tener una gran tendencia a buscar ayuda.

A pesar de esto, serán pocos los cristianos que vean estas dificultades como problemas de su carácter cristiano, aunque su ansiedad, falta de fe, de gozo, de confianza y de fortaleza personal no sean rasgos del carácter cristiano que le atribuyen.

MASCULINIZACIÓN

El segundo tipo de mujer para quien la feminidad cristiana es un problema especial es la masculinizada. Estas son aquellas que han aprendido a comportarse o a reaccionar de una manera que es más apropiada para un hombre que para una mujer. A pesar de que el desarrollo psicológico básico haya sido normal en su identificación como mujeres, han aprendido o han sido formadas de una manera masculina. Tienden a ser más inexpresivas y más distantes en su forma personal. A menudo son duras y agresivas, por lo que parecen mandonas. Aunque no usen ropas masculinas, su estilo al vestirse es, generalmente, masculino. Con frecuencia tienen intereses parecidos a los de los hombres.

La mujer masculinizada tiene su paralelo en el hombre feminizado. De la misma manera, no debe confundirse masculinización con masculinidad, mujer hombruna y lesbianismo. Masculinidad es una cualidad natural del hombre, siendo la contrapartida de feminidad; el ser hombruna es un problema en el ajuste sicosocial femenino que corresponde a la afeminación masculina; y el lesbianismo se refiere a la preferencia sexual de la mujer por otras mujeres, el cual puede o no estar asociado con ser una mujer hombruna.

A veces las mujeres se masculinizan por falta de confianza en que serán aceptadas como mujeres. En otros casos, sin embargo (y quizás sea esta la razón de mayor importancia), se masculinizan porque sienten que los roles y actividades masculinos son tenidos por más importantes y proveen de mayor seguridad que los roles y actividades femeninos. Frecuentemente, este sentimiento puede desarrollarse a una edad temprana.

Finalmente, hay veces en que las mujeres parecen masculinizarse debido a la experiencia de competir con hombres en situaciones que son predominantemente masculinas en su contexto o en sus normas de vida. La mujer de carrera, la profesional, tiene reputación —no siempre justificada— de estar masculinizada. Así como los niños parecen feminizarse en situaciones sociales en las que predomina el contacto con mujeres, las niñas parecen masculinizarse en situaciones dominadas por hombres.

¿PERSONALIDAD FEMINISTA?

El tercer tipo de mujer para quien la feminidad cristiana es un problema especial es aquella cuya conciencia de sí misma es un resultado del movimiento feminista. De acuerdo con la teoría feminista, esta mujer es una nueva persona, formada socialmente para llegar a ser igual a los hombres. Sin embargo, los observadores, se inclinan, con frecuencia, a ver esta «nueva persona» con mayor ira personal que las demás mujeres (frustración, resentimiento, amargura) y a menudo con una agresividad que no es apropiada ni para un hombre ni para una mujer cristiano. Frecuentemente, las mujeres de este tipo muestran ser extremadamente competitivas, y en especial con los hombres, lo que indica que su nueva confianza está más basada en los logros personales (en tareas y situaciones conocidas tradicionalmente como masculinas) que en su paz interior y su confianza en ser mujeres.

Cualquiera que sea la dinámica interna de la «nueva personalidad feminista», muchas feministas tienen un carácter que no está formado de acuerdo con el carácter cristiano básico, tanto para hombres como para mujeres, y menos de acuerdo con los aspectos específicos del carácter cristiano femenino.

Decir que hay defectos producidos por el feminismo en muchas mujeres no implica que las feministas estén equivocadas en todo lo que dicen. Por ejemplo, su énfasis en la seguridad femenina tiene algo por lo cual merece ser reconocido: Muchas veces se les ha enseñado a las mujeres a ser inseguras, y esto conduce a que sean ineficaces en algunas de sus responsabilidades. Sin embargo, el tipo de seguridad que fomentan las feministas está basado, con frecuencia, en la premisa de que las mujeres están tratando de salirse con la suya (una característica que nunca ha estado ausente en las mujeres o en los hombres). Muchas veces, esta seguridad está caracterizada por el enojo y la hostilidad.

Sin embargo, las mujeres cristianas podrían muy bien aprender a ser más agresivas, no indiscriminadamente, pero en forma selectiva; especialmente en las situaciones en las que se lo exigen sus responsabilidades. Otro énfasis feminista que es potencialmente valioso es el de que las mujeres controlen sus emociones y sean más firmes en la forma en que responden a cada situación. Esta puede ser una expresión del autocontrol cristiano, aunque no debe hacerse de manera tal que elimine la calidez tradicionalmente asociada con las mujeres cristianas.

EL VALOR DE SER MUJERES

Existe una serie de áreas cruciales que se deben tratar con éxito si se va a formar eficazmente a las mujeres para que tengan un adecuado carácter cristiano femenino. Una de las áreas más importantes en nuestra sociedad es que las mujeres aprendan lo valioso de ser mujer. Las mujeres se sienten —frecuentemente— relegadas o de menor valor porque en nuestra sociedad se valoran más los logros masculinos, y es común que se coloque a las mujeres en situaciones en las que no hay diferencias en la manera en que se evalúa a los hombres y a las mujeres.

La situación actual es inusual, a pesar del punto de vista opuesto que presentan a menudo las feministas. Las mujeres de otras épocas no han dado las señales de insatisfacción por el hecho de ser mujeres que manifiestan las mujeres modernas. La mayoría de las sociedades —no todas— han valorado y respetado a las mujeres, y han expresado esta valoración y respeto de maneras bien específicas. Las mujeres han sido conscientes de que estaban subordinadas, pero la subordinación —tanto para los hombres como para las mujeres— no se experimentaba como algo degradante, que es la manera en que se la suele considerar en la sociedad contemporánea.

Se ha producido un cambio cultural masivo en esta área, un cambio que ha producido una insatisfacción interior en las mujeres. El entrenar a las mujeres para que compitan exitosamente con los hombres probablemente no hará más que aumentar esta insatisfacción, en lugar de eliminarla. Sólo se eliminará esta insatisfacción cuando las mujeres puedan experimentar que se las aprecia y valora justamente por ser mujeres, y distintas de los hombres.

LOS HOMBRES DE LOS CUALES SE PUEDE DEPENDER

Una segunda área que es crucial para la formación del carácter de las mujeres es la de la confianza. El «espíritu tierno y apacible» que debe caracterizar a las mujeres según las Escrituras, es fruto de la confianza. En contraste, las mujeres de hoy se caracterizan por la ansiedad. Están ansiosas por sus propias vidas y por la manera en que las afectarán a ellas y a los demás las circunstancias de la vida. Esta ansiedad puede manifestarse por medio de mucha agresividad y un gran deseo de imponerse —de «hacerse valer»—, pero el problema central es la falta de confianza.

La mujer cristiana que quiere aceptar su rol como tal debe reemplazar su ansiedad y falta de confianza por la experiencia de saber que puede depender de otras personas —especialmente de hombres— al saber que tomarán la responsabilidad de aquellas áreas en las que ella deposita su confianza en ellos.

EL RESPETO POR EL ROL DE LA MUJER

Nuevamente, al igual que en la formación del carácter cristiano masculino, la restauración de una estructura social cristiana es un factor clave en la formación del carácter cristiano femenino. Las mujeres necesitan tener un rol claro, que puedan aceptar y cumplir, y necesitan realizar tareas concretas que las hagan sentirse más seguras de sí mismas y en cuyo desempeño sepan que se las valora por lo que están haciendo. Los demás deben respetar este rol femenino y, en especial, los hombres. Este respeto debe ser algo que las mujeres puedan percibir. Las mujeres deberían ser respetadas precisamente por ser mujeres.

En una situación como la de la sociedad contemporánea, en la cual se tiende a no valorar el rol de las mujeres, es muy importante que se restauren las expresiones de respeto conectadas con los roles sociales. Desde la perspectiva cristiana, la verdadera dignidad de las mujeres no se basa en su habilidad de hacer lo mismo que los hombres. Por el contrario, su dignidad está basada en el valor que tienen precisamente por ser mujeres, distintas de los hombres e igualmente valiosas en esa diferencia, haciendo contribuciones que el hombre no puede hacer.

LAS MUJERES CON LAS MUJERES

Las relaciones entre mujeres son asimismo importantes en el área de la formación del carácter cristiano femenino. Puede ser que estas relaciones no sean tan importantes como lo son para los hombres, pero no dejan de ser importantes. La relación madre-hija es un buen instrumento para desarrollar eficazmente la feminidad cristiana en las niñas. Si una niña ve que su madre está contenta con el hecho de ser mujer y que quiere ser femenina, tendrá mucha más confianza interior en el rol femenino.

También es importante que se restablezcan fuertes relaciones con otras mujeres. Las mujeres de la comunidad deberían apoyarse entre sí y trabajar juntas con un espíritu de hermandad. Al igual que las niñas, las nuevas cristianas desarrollan mucha más confianza en la feminidad cristiana si pertenecen a un grupo de mujeres cristianas, y si otras mujeres cristianas que están más maduras en su fe les ayudan en su formación, tal como la exhortación de Tito 2.

FORTALEZA EMOCIONAL

Finalmente, se debe liberar a las mujeres de una excesiva dependencia emocional en los hombres. La dependencia emocional es distinta de la dependencia social. Las mujeres dependen socialmente de los hombres cuando hay tal interdependencia de funciones que necesitan de ellos para poder vivir o trabajar de una manera determinada. La interdependencia social es muy importante en el correcto desempeño de los roles de los hombres y las mujeres.

El que alguien sea emocionalmente dependiente indica que esa persona necesita, en su interior, cierto tipo de apoyo emocional para poder funcionar emocionalmente bien. Es inevitable —y bueno a la vez —que haya cierta dependencia emocional. Pero cuando las relaciones son correctas deben producir una fuerza emocional que haga disminuir la dependencia en este campo.

A menudo la mujer siente una gran dependencia emocional del hombre —ya sea el novio, el marido o un hijo—. Las madres tienden a aferrarse a sus hijos varones, las novias se centran emocionalmente en sus novios, y las esposas buscan, constantemente, tener más compañerismo y atención de parte de sus maridos y se resienten cuando no lo consiguen. Las mujeres modernas no hacen esas cosas porque lo hayan decidido conscientemente. La sociedad occidental moderna está estructurada de tal manera que la única esperanza de tener apoyo personal que tiene la mujer es el tener un hombre que la convierta en el centro de su vida.

Para que esta situación cambie es necesario que lo hagan primero los patrones sociales así como el punto de vista sostenido por el medio, el cual hace que una mujer sienta que la única relación realmente satisfactoria es la relación con un hombre que sea su hombre. Es cierto que los maridos son importantes en la vida de sus mujeres, pero una dependencia emocional excesiva hace que a menudo sea difícil para ellos, aun para los maridos muy delicados, satisfacer a sus mujeres. Las mujeres solteras no deberían estar constantemente concentradas en encontrar un hombre. Si las mujeres han de lograr una feminidad cristiana confiada y responsable, necesitan tener una cierta libertad emocional respecto de los varones.

♥Pautas en la formación del carácter femenino♥

Pautas en la formación del carácter femenino




GIFS HERMOSOS: poupurri de cosas encontradsas en la web



En la sociedad contemporánea, las mujeres cristianas se enfrentan con dificultades para llegar a tener una personalidad femenina formada por el carácter cristiano. Las presiones recibidas por la personalidad femenina han aumentado mucho en los últimos años. Esto se debe al hecho de que parte de la ideología del movimiento feminista aboga por un cambio de personalidad en las mujeres (se supone que este cambio les permitirá competir más equitativamente con los hombres). Aunque este aspecto del movimiento feminista no parece haber tenido una aceptación universal, sí ha transformado el tema de la personalidad femenina en algo mucho más debatido.

INSEGURIDAD Y DEPENDENCIA

Principalmente, la feminidad cristiana es un problema especial para tres tipos de mujeres.

El primer tipo es el de la mujer que se caracteriza por ser muy insegura y dependiente. La mujer de esta clase ha sido pasada por alto a menudo por los cristianos, ya que muchos consideran su tendencia hacia la sumisión, la autodegradación y el gran deseo de ayudar a otros como equivalentes a las virtudes de caridad, humildad y el espíritu tierno y sereno. Sin embargo, es fácil reconocer sus dificultades, pues son frecuentes en ella la infelicidad y la insatisfacción personal, amén de tener una gran tendencia a buscar ayuda.

A pesar de esto, serán pocos los cristianos que vean estas dificultades como problemas de su carácter cristiano, aunque su ansiedad, falta de fe, de gozo, de confianza y de fortaleza personal no sean rasgos del carácter cristiano que le atribuyen.

MASCULINIZACIÓN

El segundo tipo de mujer para quien la feminidad cristiana es un problema especial es la masculinizada. Estas son aquellas que han aprendido a comportarse o a reaccionar de una manera que es más apropiada para un hombre que para una mujer. A pesar de que el desarrollo psicológico básico haya sido normal en su identificación como mujeres, han aprendido o han sido formadas de una manera masculina. Tienden a ser más inexpresivas y más distantes en su forma personal. A menudo son duras y agresivas, por lo que parecen mandonas. Aunque no usen ropas masculinas, su estilo al vestirse es, generalmente, masculino. Con frecuencia tienen intereses parecidos a los de los hombres.

La mujer masculinizada tiene su paralelo en el hombre feminizado. De la misma manera, no debe confundirse masculinización con masculinidad, mujer hombruna y lesbianismo. Masculinidad es una cualidad natural del hombre, siendo la contrapartida de feminidad; el ser hombruna es un problema en el ajuste sicosocial femenino que corresponde a la afeminación masculina; y el lesbianismo se refiere a la preferencia sexual de la mujer por otras mujeres, el cual puede o no estar asociado con ser una mujer hombruna.

A veces las mujeres se masculinizan por falta de confianza en que serán aceptadas como mujeres. En otros casos, sin embargo (y quizás sea esta la razón de mayor importancia), se masculinizan porque sienten que los roles y actividades masculinos son tenidos por más importantes y proveen de mayor seguridad que los roles y actividades femeninos. Frecuentemente, este sentimiento puede desarrollarse a una edad temprana.

Finalmente, hay veces en que las mujeres parecen masculinizarse debido a la experiencia de competir con hombres en situaciones que son predominantemente masculinas en su contexto o en sus normas de vida. La mujer de carrera, la profesional, tiene reputación —no siempre justificada— de estar masculinizada. Así como los niños parecen feminizarse en situaciones sociales en las que predomina el contacto con mujeres, las niñas parecen masculinizarse en situaciones dominadas por hombres.

¿PERSONALIDAD FEMINISTA?

El tercer tipo de mujer para quien la feminidad cristiana es un problema especial es aquella cuya conciencia de sí misma es un resultado del movimiento feminista. De acuerdo con la teoría feminista, esta mujer es una nueva persona, formada socialmente para llegar a ser igual a los hombres. Sin embargo, los observadores, se inclinan, con frecuencia, a ver esta «nueva persona» con mayor ira personal que las demás mujeres (frustración, resentimiento, amargura) y a menudo con una agresividad que no es apropiada ni para un hombre ni para una mujer cristiano. Frecuentemente, las mujeres de este tipo muestran ser extremadamente competitivas, y en especial con los hombres, lo que indica que su nueva confianza está más basada en los logros personales (en tareas y situaciones conocidas tradicionalmente como masculinas) que en su paz interior y su confianza en ser mujeres.

Cualquiera que sea la dinámica interna de la «nueva personalidad feminista», muchas feministas tienen un carácter que no está formado de acuerdo con el carácter cristiano básico, tanto para hombres como para mujeres, y menos de acuerdo con los aspectos específicos del carácter cristiano femenino.

Decir que hay defectos producidos por el feminismo en muchas mujeres no implica que las feministas estén equivocadas en todo lo que dicen. Por ejemplo, su énfasis en la seguridad femenina tiene algo por lo cual merece ser reconocido: Muchas veces se les ha enseñado a las mujeres a ser inseguras, y esto conduce a que sean ineficaces en algunas de sus responsabilidades. Sin embargo, el tipo de seguridad que fomentan las feministas está basado, con frecuencia, en la premisa de que las mujeres están tratando de salirse con la suya (una característica que nunca ha estado ausente en las mujeres o en los hombres). Muchas veces, esta seguridad está caracterizada por el enojo y la hostilidad.

Sin embargo, las mujeres cristianas podrían muy bien aprender a ser más agresivas, no indiscriminadamente, pero en forma selectiva; especialmente en las situaciones en las que se lo exigen sus responsabilidades. Otro énfasis feminista que es potencialmente valioso es el de que las mujeres controlen sus emociones y sean más firmes en la forma en que responden a cada situación. Esta puede ser una expresión del autocontrol cristiano, aunque no debe hacerse de manera tal que elimine la calidez tradicionalmente asociada con las mujeres cristianas.

EL VALOR DE SER MUJERES

Existe una serie de áreas cruciales que se deben tratar con éxito si se va a formar eficazmente a las mujeres para que tengan un adecuado carácter cristiano femenino. Una de las áreas más importantes en nuestra sociedad es que las mujeres aprendan lo valioso de ser mujer. Las mujeres se sienten —frecuentemente— relegadas o de menor valor porque en nuestra sociedad se valoran más los logros masculinos, y es común que se coloque a las mujeres en situaciones en las que no hay diferencias en la manera en que se evalúa a los hombres y a las mujeres.

La situación actual es inusual, a pesar del punto de vista opuesto que presentan a menudo las feministas. Las mujeres de otras épocas no han dado las señales de insatisfacción por el hecho de ser mujeres que manifiestan las mujeres modernas. La mayoría de las sociedades —no todas— han valorado y respetado a las mujeres, y han expresado esta valoración y respeto de maneras bien específicas. Las mujeres han sido conscientes de que estaban subordinadas, pero la subordinación —tanto para los hombres como para las mujeres— no se experimentaba como algo degradante, que es la manera en que se la suele considerar en la sociedad contemporánea.

Se ha producido un cambio cultural masivo en esta área, un cambio que ha producido una insatisfacción interior en las mujeres. El entrenar a las mujeres para que compitan exitosamente con los hombres probablemente no hará más que aumentar esta insatisfacción, en lugar de eliminarla. Sólo se eliminará esta insatisfacción cuando las mujeres puedan experimentar que se las aprecia y valora justamente por ser mujeres, y distintas de los hombres.

LOS HOMBRES DE LOS CUALES SE PUEDE DEPENDER

Una segunda área que es crucial para la formación del carácter de las mujeres es la de la confianza. El «espíritu tierno y apacible» que debe caracterizar a las mujeres según las Escrituras, es fruto de la confianza. En contraste, las mujeres de hoy se caracterizan por la ansiedad. Están ansiosas por sus propias vidas y por la manera en que las afectarán a ellas y a los demás las circunstancias de la vida. Esta ansiedad puede manifestarse por medio de mucha agresividad y un gran deseo de imponerse —de «hacerse valer»—, pero el problema central es la falta de confianza.

La mujer cristiana que quiere aceptar su rol como tal debe reemplazar su ansiedad y falta de confianza por la experiencia de saber que puede depender de otras personas —especialmente de hombres— al saber que tomarán la responsabilidad de aquellas áreas en las que ella deposita su confianza en ellos.

EL RESPETO POR EL ROL DE LA MUJER

Nuevamente, al igual que en la formación del carácter cristiano masculino, la restauración de una estructura social cristiana es un factor clave en la formación del carácter cristiano femenino. Las mujeres necesitan tener un rol claro, que puedan aceptar y cumplir, y necesitan realizar tareas concretas que las hagan sentirse más seguras de sí mismas y en cuyo desempeño sepan que se las valora por lo que están haciendo. Los demás deben respetar este rol femenino y, en especial, los hombres. Este respeto debe ser algo que las mujeres puedan percibir. Las mujeres deberían ser respetadas precisamente por ser mujeres.

En una situación como la de la sociedad contemporánea, en la cual se tiende a no valorar el rol de las mujeres, es muy importante que se restauren las expresiones de respeto conectadas con los roles sociales. Desde la perspectiva cristiana, la verdadera dignidad de las mujeres no se basa en su habilidad de hacer lo mismo que los hombres. Por el contrario, su dignidad está basada en el valor que tienen precisamente por ser mujeres, distintas de los hombres e igualmente valiosas en esa diferencia, haciendo contribuciones que el hombre no puede hacer.

LAS MUJERES CON LAS MUJERES

Las relaciones entre mujeres son asimismo importantes en el área de la formación del carácter cristiano femenino. Puede ser que estas relaciones no sean tan importantes como lo son para los hombres, pero no dejan de ser importantes. La relación madre-hija es un buen instrumento para desarrollar eficazmente la feminidad cristiana en las niñas. Si una niña ve que su madre está contenta con el hecho de ser mujer y que quiere ser femenina, tendrá mucha más confianza interior en el rol femenino.

También es importante que se restablezcan fuertes relaciones con otras mujeres. Las mujeres de la comunidad deberían apoyarse entre sí y trabajar juntas con un espíritu de hermandad. Al igual que las niñas, las nuevas cristianas desarrollan mucha más confianza en la feminidad cristiana si pertenecen a un grupo de mujeres cristianas, y si otras mujeres cristianas que están más maduras en su fe les ayudan en su formación, tal como la exhortación de Tito 2.

FORTALEZA EMOCIONAL

Finalmente, se debe liberar a las mujeres de una excesiva dependencia emocional en los hombres. La dependencia emocional es distinta de la dependencia social. Las mujeres dependen socialmente de los hombres cuando hay tal interdependencia de funciones que necesitan de ellos para poder vivir o trabajar de una manera determinada. La interdependencia social es muy importante en el correcto desempeño de los roles de los hombres y las mujeres.

El que alguien sea emocionalmente dependiente indica que esa persona necesita, en su interior, cierto tipo de apoyo emocional para poder funcionar emocionalmente bien. Es inevitable —y bueno a la vez —que haya cierta dependencia emocional. Pero cuando las relaciones son correctas deben producir una fuerza emocional que haga disminuir la dependencia en este campo.

A menudo la mujer siente una gran dependencia emocional del hombre —ya sea el novio, el marido o un hijo—. Las madres tienden a aferrarse a sus hijos varones, las novias se centran emocionalmente en sus novios, y las esposas buscan, constantemente, tener más compañerismo y atención de parte de sus maridos y se resienten cuando no lo consiguen. Las mujeres modernas no hacen esas cosas porque lo hayan decidido conscientemente. La sociedad occidental moderna está estructurada de tal manera que la única esperanza de tener apoyo personal que tiene la mujer es el tener un hombre que la convierta en el centro de su vida.

Para que esta situación cambie es necesario que lo hagan primero los patrones sociales así como el punto de vista sostenido por el medio, el cual hace que una mujer sienta que la única relación realmente satisfactoria es la relación con un hombre que sea su hombre. Es cierto que los maridos son importantes en la vida de sus mujeres, pero una dependencia emocional excesiva hace que a menudo sea difícil para ellos, aun para los maridos muy delicados, satisfacer a sus mujeres. Las mujeres solteras no deberían estar constantemente concentradas en encontrar un hombre. Si las mujeres han de lograr una feminidad cristiana confiada y responsable, necesitan tener una cierta libertad emocional respecto de los varones.

🩸Mateo 5:6🩸

  🩸 Mateo 5:6 🩸 Reina-Valera 1960 🩸 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.