LOS QUE SON DE
CRISTO HAN CRUCIFICADO LA CARNE CON SUS PASIONES Y DESEOS” (Gálatas 5:24)
¿Qué quieres
decir cuando usas la expresión: “Estoy lleno del Espíritu o dirigido por Él?”.
”Mira lo que se
comenta en la revista The Message (El Mensaje): “Es evidente qué clase de
vida se lleva cuando uno trata de salirse siempre con la suya: repetitiva, sin
amor, sexo barato, una acumulación maloliente de basura mental y emocional,
arrebatos desenfrenados y faltos de gozo para conseguir la felicidad, dioses de
pacotilla, religión de espectáculos mágicos, soledad paranoica, competencia
feroz, deseos absorbentes pero que nunca satisfacen, un temperamento brutal,
incapacidad de amar o ser amado, hogares divididos y vidas destrozadas,
búsquedas infructuosas y desequilibradas, las costumbres perniciosas de
despersonalizar a cada persona y convertirla en un rival, adicciones
incontroladas e incontrolables y parodias repelentes de comunidad.
La lista podría
seguir. ¿Pero qué ocurre cuando vivimos a la manera de Dios? Él trae dones a
nuestras vidas de la misma forma que el fruto aparece en la huerta, cosas como:
afecto por los demás, entusiasmo por vivir, y serenidad. Desarrollamos también
la disponibilidad de ser fieles en todo, compasión del corazón, y la convicción
de que la santidad fundamental impregna a las personas y a las cosas. Nos
encontramos involucrados en compromisos leales, sin tener que forzar las
situaciones para abrirnos paso en la vida, capaces de encauzar y dirigir
sabiamente nuestras energías…”.
Esto es lo que
debería significar para ti. La Biblia dice que “…los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).

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