“TODO HOMBRE SEA PRONTO PARA OÍR, TARDO PARA
HABLAR, TARDO PARA AIRARSE (Santiago 1:19b)
¿Has estado malhumorado últimamente? ¿Has estado encontrando defectos en tu
pareja en lugar de recordar las cualidades maravillosas que os atraían al
principio el uno al otro? Las actitudes se parecen a las malas hierbas:
(1) Son las
enemigas de cada flor
(2) Pueden aparecer de la noche a la mañana
(3) Si no tratas con ellas regularmente, se apoderan de todo el jardín.
(2) Pueden aparecer de la noche a la mañana
(3) Si no tratas con ellas regularmente, se apoderan de todo el jardín.
Tal vez este
relato de Paul Harvey te ayudará a detectar algunas de tus actitudes enfermizas
y a tratar con ellas: “Una mañana Carl Coleman iba al trabajo en su coche y
chocó con otro vehículo. Cuando pararon, la mujer que conducía el otro coche
salió para contemplar el daño.
Estaba
angustiada, admitió que era su culpa y dijo que habían comprado su coche nuevo
hacía tan solo dos días. La idea de tener que decírselo a su marido le
horrorizaba. Coleman la comprendía muy bien, pero tenía que proseguir con los
trámites necesarios: intercambiar los datos del seguro y preparar el informe
para la policía.
La mujer estaba
tan afectada que Coleman tuvo que abrir la guantera del coche de ella y sacar
los documentos de un sobre. Al coger el primer papel con el que se topó,
pudo leer las siguientes palabras, escritas con la letra característica de su
esposo: ‘En caso de accidente, recuerda cariño, que tú eres a quien
amo, no al coche’.” Antes de que te alteres hoy, haz un alto,
respira hondo, date un paseo si hace falta, pero pon las cosas en
perspectiva. No olvides que el incidente es temporal, va a pasar, pero que las
palabras que digas pueden dejar huellas para toda la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario