La incredulidad y el temor son graves impedimentos para alcanzar las promesas de Dios.
Es necesario que al "escuchar" la voz de Dios en la reflexión de su palabra, le creamos. No hay motivos para dudar...
"Señor mío tu has comenzado a mostrarme tu grandeza y la fuerza de tu mano. Nadie hay en el cielo y en la tierra que puede realizar las hazañas y proezas que tú realizas"
No dudes ni temas ante los grandes obstáculos que tienes por delante; ya viste todo lo que Dios hizo a tu favor, y así como lo hizo en el pasado, así lo hará otra vez.
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