De nada sirve la solemnidad religiosa, si no se vive de acuerdo con las enseñanzas de la Palabra de Dios. Al respecto, el profeta Isaías escribe:
"Lávense y queden limpios, quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas"
"La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo los corrompa"
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