Es importante recordar que Dios es todo poderoso, que es omnipotente, que es nuestro guerrero, que nos formó desde el vientre de nuestra madre y que tiene un plan para nosotros, que su amor es eterno y nos sigue a donde quiera que vayamos.
Que sus pensamientos para nosotros son mejores que incluso nuestros pequeños planes, que, aunque nuestra mente se queda atrapada en lo finito y pasajero de la vida, su propósito para nosotros es eterno, y que absolutamente nada en este mundo es más grande que Él, por lo tanto, debemos estar confiado, pues ese es el Dios en el que hemos creído.
Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos, aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar.
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