Es necesario orar siempre y sin desanimarse, así lo enseña Jesús en el evangelio de Lucas 18:1-8.
Necesitamos orar constantemente a pesar de las adversidades crecientes y sin solución aparente.
Es orando, como aprendemos a esperar en las promesas de Dios aunque sintamos que ya es demasiado tarde.
Es orando, como la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento llenará nuestros corazones.
No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
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