El momento es apremiante, por lo tanto, es necesario que nos olvidemos de las vanidades y nos enfoquemos con más diligencia en la misión que Dios nos ha encomendado: SER LUZ EN EL MUNDO.
Sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo, manteniendo firme el mensaje de vida.
La apariencia de este mundo pasa, cosechemos para los bienes eternos sin perder de vista la visión celestial de nuestra misión terrenal.
Busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.
Colosenses 3:1-2
Pongámonos bajo las órdenes de Dios
Ahora es el momento.
Señor: Aquí estoy yo,
envíame a mí.
Isaias 6:8

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