Es necesario que revisemos si nuestras palabras son coherentes con nuestra conducta cristiana; caso contrario nuestra vida carece de sentido total. Esto dice el Señor al respecto... "No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21). Es imperativo que reflejemos con espontaneidad, un comportamiento coherente con las enseñanzas de Jesucristo.
Si no hay coherencia de vida cristiana, todos nuestros proyectos se echan a perder... "Todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción. (Mateo 7: 26-27)
Fundamentemos nuestra vida cristiana sobre la roca de la obediencia espontánea, y será entonces cuando gocemos del respaldo y la protección de Dios en todo cuanto emprendamos... "Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca" (Matei 7: 24-25)

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