Toda la ayuda que necesitas proviene de Dios, así te lo reitera ahora; no dependas de nada, ni de nadie para recibirla.
“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Dios Eterno, que hizo los cielos y la tierra”
Salmo 121:1-2
Clama en todo momento por su ayuda y descansa en sus acciones soberanas, aunque nos las percibas con tus ojos; es él quien te protege de todo oponente que busque destruirte.
¡No temas!
¡No te angusties!
¡Avanza!
“Yo soy, no temáis”
Juan 6:20
“Si Dios está con nosotros
¿Quién contra nosotros?”
Romanos 8:31
En medio del panorama incierto y peligroso que te rodea, verás la realidad cercana de Dios obrando siempre a tu favor; será él quien salga a tu encuentro en medio de toda dificultad, no olvides que tiene dominio sobre toda tormenta que amenace levantarse en tu contra, tiene dominio completo sobre tu radio de acción.

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