Un encuentro personal con Dios por medio de Jesucristo lleva a un cambio radical y evidente de actitudes como consecuencia de un arrepentimiento genuino.
El arrepentimiento genuino se evidencia en un dolor intenso por haberle fallado a Dios y al prójimo; pero también, por la firme determinación de no volver atrás mediante una vida coherente con las enseñanzas de Jesucristo, dependiendo de su Gracia incondicional y su Poder transformador.
Que el tiempo de vida que te reste sobre la tierra, se refleje en una vida coherente con los principios de la Palabra de Dios.
“No vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios”
1 Pedro 4:2

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