Desde el primer que te comprometes con Dios por medio de una genuina consagración, el Espíritu Santo comienza a operar un proceso de transformaciones profundas y radicales en las diversas áreas de tu vida, haciendo de ti un eficaz canal de su LUZ en medio de un mundo que yace en tinieblas.
Al comprometerte con Dios, el Espíritu Santo “inyecta” en tu voluntad el deseo espontáneo de alejarte de todo aquello que contamina tu comunión con él. No temes decir “NO”, aunque las presiones circundantes de la mayoría te asedien en todo momento y lugar, no temes a sus represalias o a sus rechazos.
Al comprometerte con Dios, el Espíritu Santo pone en ti el deseo espontáneo de alimentarte con su Palabra, para que procedas con discernimiento ante cada decisión o situación que te demande proceder.
DIOS SE TOMA EN SERIO TU COMPROMISO
Comprométete con Dios por medio de una genuina consagración a su causa; ofrécete a él, así tal cual eres; al hacerlo, no te echarás a perder, porque es imposible que lo que se pone en sus manos sea destruido.
“Os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este tiempo sinotransformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta”
Romanos 12:1-2

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