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lunes, 8 de octubre de 2018

馃崜No Toquen a Mis Ungidos馃崜...Salmo 105:15





"No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas" (Salmo 105:15). Este breve vers铆culo contiene una poderosa advertencia de nuestro Se帽or. Y la dice muy en serio: Pobre de aquella naci贸n o individuo que ponga una mano sobre los elegidos de Dios. Y pobre de cualquiera que haga da帽o a sus profetas. Esta severa advertencia tiene una aplicaci贸n doble.
Primero, los “ungidos” y los “profetas” aqu铆 aluden de forma natural a Israel, el pueblo de Dios del Antiguo Testamento. No obstante, la advertencia divina de no maltratar a sus elegidos tambi茅n aplica hoy. Tambi茅n incluye a su Israel espiritual, es decir, a su iglesia. Principalmente relacionamos esta advertencia con los profetas del Antiguo Testamento o con los ministros de nuestros d铆as que se levantan en defensa de la verdad. Parece ser una declaraci贸n de la protecci贸n de Dios para sus siervos. Pero el contexto de la advertencia revela un significado m谩s profundo.
Tambi茅n tiene que ver con un pacto que Dios hizo con Abrah谩n. En aquel pacto, Dios prometi贸 a Abrah谩n la posesi贸n de la tierra de Cana谩n: "Ni aunque pasen mil generaciones se olvidar谩 de las promesas de su pacto, del pacto que hizo con Abrah谩n… como pacto eterno para Israel, cuando dijo: voy a darte la tierra de Cana谩n como la herencia que te toca. Aunque ellos eran pocos… que iban de naci贸n en naci贸n y de reino en reino, Dios no permiti贸 que nadie los maltratara, y aun advirti贸 a los reyes: No toquen a mis escogidos ni maltraten a mis profetas.” (Salmo 105:8-15).
El Salmo 78 tambi茅n se refiere a este pacto de la tierra que Dios hizo con Abrah谩n: “Dios trajo a su pueblo a su tierra santa, ¡a las monta帽as que 茅l mismo conquist贸!” (78:54). Nos dice que Dios conquist贸 Cana谩n con sus propias manos. Y que “quit贸 a los paganos de la vista de Israel, reparti贸 la tierra en lotes entre sus miembros, y les hizo vivir en sus campamentos.” (78:55). El mismo Se帽or marc贸 los l铆mites de la tierra de su pueblo.
Reparti贸 la tierra “en lotes entre sus miembros”, estableciendo los l铆mites “desde el Jord谩n hasta el mar.” En otras palabras, Dios traz贸 el mapa. Fue como si desde la cima de una monta帽a hubiera medido los l铆mites de Cana谩n por medio de su Esp铆ritu, diciendo: “tantos kil贸metros al norte, tantos al sur, tantos al este y tantos al oeste.” En resumen, el Se帽or concedi贸 tierra de manera permanente a su pueblo, por medio de su pacto con Abrah谩n. Y los israelitas fueron conducidos a su heredad por Mois茅s. Por mandato de Dios, desalojaron a las naciones malvadas que ocupaban esta tierra. Y a medida que se asentaban en su tierra prometida, Dios estableci贸 una distinci贸n entre ellos y las dem谩s naciones. Fueron conocidos como sus “elegidos,” un pueblo consagrado, ungido. El Se帽or no permiti贸 que “nadie los maltratara, y aun advirti贸 a los reyes: No toquen a mis escogidos ni maltraten a mis profetas.” (105:14-15). Mois茅s, el profeta de Dios, declar贸: “el Alt铆simo… fij贸 las fronteras de los pueblos, pero tom贸 en cuenta a los israelitas" (Deuteronomio 32:8).
Esto significa que los l铆mites que Dios fij贸 para su pueblo iban a ser la base de su iglesia. Y a partir de esta naci贸n del Antiguo Testamento surgir铆a su iglesia del Nuevo Testamento. Cuando Dios lanz贸 su advertencia, puso en alerta a la humanidad: “Elijo que este pueblo sea mi porci贸n. La ung铆 y la separ茅 para m铆. De aqu铆 en adelante, nunca permitir茅 que ninguna persona o naci贸n le haga da帽o.” Puede que usted objete: “Pero los jud铆os han sufrido terriblemente a lo largo de la historia. ¿Qu茅 hay con Hitler y el Holocausto?” S铆, Israel ha sufrido graves da帽os. Pero aquellos que la hirieron han sufrido espantosas consecuencias.
La advertencia de Dios nos dice: “Cuando tocan a mis ungidos, corren gran peligro. Les costar谩 todo.” Alemania pag贸 un terrible precio por su maldad. No solamente se bombarde贸 su naci贸n y se devastaron sus ciudades, sino que la gente sufri贸 penalidades durante d茅cadas. Desde la historia de Alemania escucho con vigor la voz de Dios: “No toquen a mis ungidos.” Verdaderamente, desde la 茅poca de Abrah谩n todo el mundo ha estado sujeto a la advertencia de Dios: “No hagan da帽o a mi pueblo Israel. Y no toquen o cambien sus fronteras, pues yo mismo las med铆 para ellos.” No importa cu谩l sea nuestra posici贸n pol铆tica, o lo que pensemos de Israel. Dios juzgar谩 a cualquier pueblo que toque a esa naci贸n o sus fronteras. Si cualquier naci贸n se atreve, lo hace a costa de su propio future.




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馃└Mateo 5:6馃└

  馃└ Mateo 5:6 馃└ Reina-Valera 1960 馃└ 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos ser谩n saciados.