“No permitas que las crisis se apoderen de ti,
comienza a ver las oportunidades y de seguro vas a triunfar”.
Se ha fijado que la palabra más popular de estos
tiempos es “crisis”. Leemos la prensa o vemos
las noticias en televisión y nos encontramos
con la crisis, estamos en el trabajo o en el hogar
y lo que escuchamos es crisis, esto por supuesto
hace que mucha gente cristiana y no cristiana se paralizen
y no avanzen por temor a la crisis. ¿Eres tú de esas personas
que se han detenido ante la crisis o eres de las que avanzan
en búsqueda de lo extraordinario?
La vida es un asunto de actitud y la actitud es un
asunto de decisión, y yo elijo que actitud voy a
tomar ante las crisis, los problemas o
situaciones que se me puedan presentar,
podemos optar por una actitud positiva o una actitud negativa.
La actitud positiva hace la diferencia porque
busca solucionar problemas, no es que deja
los problemas así y no le importa, una persona
con actitud positiva busca siempre resolver,
disfruta las circunstancias, ve mas oportunidades
y vive la vida con entusiasmo.
Una persona con actitud positiva tiene presente lo siguiente:
No eligió las circunstancias que le tocó vivir,
pero si eligió cual actitud manifestar.
Se esfuerza por desarrollar una actitud positiva y no soltarla.
Sus acciones están determinadas por su actitud.
La actitud de su gente o entorno es un reflejo de la suya.
“Dios decide por lo que vamos a pasar. Nosotros
decidimos como lo vamos a pasar”.
Es tu decisión como decidas pasar el día de hoy,
es tu decisión si decides confiar en Dios para todos
los asuntos de la vida. Si crees que tu matrimonio
tiene solución o no tiene solución es tu decisión.
Si crees que puedes salir de esa deuda financiera
o no puedas salir es tu decisión, todo está en tus
creencias y donde pones la confianza. Los límites
los tenemos nosotros en nuestras mentes.
Hay una historia en la Biblia en el evangelio de
Mateo 8:5-10,13, donde un centurión romano se
acerca a Jesús a pedir por sanidad para su
sirviente que sufría muchos dolores y no podía
moverse. Jesús le dice que él ira a sanarle pero el
centurión le dice que no es digno de que El entre
a su casa, que solamente ordene la palabra y el enfermo sanará.
Wow, Jesús se asombra y dice que ni en Israel había conocido a
alguien que confiara tanto como este extranjero y mas
adelante Jesús le dice que como creíste así sucederá.
Aquí podemos ver la actitud del centurión, el pudo
haber hecho varias cosas: pedir que Jesús fuera a su casa,
mandar a un soldado con el mensaje, buscar otro sirviente
sin que le importara los dolores del otro, sin embargo el busco
soluciones y siendo extranjero se acercó a Jesús, se esforzó en
acercarse al maestro y eligió poner toda su confianza en Dios al
pedirle que ordenara, que dijera la palabra de sanidad y
el enfermo sanaría. Jesús puede elogiar esta actitud
con asombro, se maravilla de la fe del extranjero y
le afirma que como creíste así va a suceder.
Algunas preguntas que me gustaría hacerte: ¿Qué
es lo que estás creyendo para tu vida? ¿Qué es lo que
esperas que suceda en tu matrimonio, en tus relaciones,
tus negocios, tus finanzas? ¿Eres capaz de
asombrar al Maestro? ¿Cómo es tu actitud ante
la vida? ¿Estas confiando en Dios para tus
problemas, necesidades, tentaciones?
Mi actitud determinará mis acciones. Puedo ser
victima o protagonista, puedo ser bendición o maldición,
puedo ser esclavo o libre, puedo confiar en Dios
o no confiar es mi decisión. Hay una anécdota
que lo ilustra muy bien.
Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar
una altísima montaña, inició su travesía después
de años de preparación, pero quería la gloria solo
para él, por lo que subió sin compañeros.
Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y
más tarde, y no se preparó para acampar,
sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.
La noche cayó con gran pesadez en la
altura de la montaña, ya no se podía
ver absolutamente nada. Todo era negro,
la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos
metros de la cima, se resbaló y se desplomó
por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa.
El alpinista solo podía ver veloces manchas
oscuras y la terrible sensación de ser succionado
por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos
angustiantes momentos, le pasaron por su mente
todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.
Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo,
de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga
soga que lo amarraba de la cintura a las estacas
clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó:
¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿Que quieres que haga? - Sálvame Dios mío
-¿Realmente crees que yo te pueda salvar? –Por supuesto Señor
-Entonces corta la cuerda que te sostiene…
Hubo un momento de silencio; el hombre se
aferró más aún a la cuerda….
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día
encontraron a un alpinista colgando muerto,
congelado, agarradas sus manos fuertemente
a la cuerda… A tan solo un metro del suelo…
¿Cuál es la cuerda a la cual nos aferramos para
no recibir las bendiciones que Dios tiene preparado
para nosotros en el día de hoy?
Hoy es el mejor día para confiar en Dios
y disfrutar de todo lo que nos da, busca tu
resultado extraordinario. Yo elegí confiar en Dios ¿y tu?
comienza a ver las oportunidades y de seguro vas a triunfar”.
Se ha fijado que la palabra más popular de estos
tiempos es “crisis”. Leemos la prensa o vemos
las noticias en televisión y nos encontramos
con la crisis, estamos en el trabajo o en el hogar
y lo que escuchamos es crisis, esto por supuesto
hace que mucha gente cristiana y no cristiana se paralizen
y no avanzen por temor a la crisis. ¿Eres tú de esas personas
que se han detenido ante la crisis o eres de las que avanzan
en búsqueda de lo extraordinario?
La vida es un asunto de actitud y la actitud es un
asunto de decisión, y yo elijo que actitud voy a
tomar ante las crisis, los problemas o
situaciones que se me puedan presentar,
podemos optar por una actitud positiva o una actitud negativa.
La actitud positiva hace la diferencia porque
busca solucionar problemas, no es que deja
los problemas así y no le importa, una persona
con actitud positiva busca siempre resolver,
disfruta las circunstancias, ve mas oportunidades
y vive la vida con entusiasmo.
Una persona con actitud positiva tiene presente lo siguiente:
No eligió las circunstancias que le tocó vivir,
pero si eligió cual actitud manifestar.
Se esfuerza por desarrollar una actitud positiva y no soltarla.
Sus acciones están determinadas por su actitud.
La actitud de su gente o entorno es un reflejo de la suya.
“Dios decide por lo que vamos a pasar. Nosotros
decidimos como lo vamos a pasar”.
Es tu decisión como decidas pasar el día de hoy,
es tu decisión si decides confiar en Dios para todos
los asuntos de la vida. Si crees que tu matrimonio
tiene solución o no tiene solución es tu decisión.
Si crees que puedes salir de esa deuda financiera
o no puedas salir es tu decisión, todo está en tus
creencias y donde pones la confianza. Los límites
los tenemos nosotros en nuestras mentes.
Hay una historia en la Biblia en el evangelio de
Mateo 8:5-10,13, donde un centurión romano se
acerca a Jesús a pedir por sanidad para su
sirviente que sufría muchos dolores y no podía
moverse. Jesús le dice que él ira a sanarle pero el
centurión le dice que no es digno de que El entre
a su casa, que solamente ordene la palabra y el enfermo sanará.
Wow, Jesús se asombra y dice que ni en Israel había conocido a
alguien que confiara tanto como este extranjero y mas
adelante Jesús le dice que como creíste así sucederá.
Aquí podemos ver la actitud del centurión, el pudo
haber hecho varias cosas: pedir que Jesús fuera a su casa,
mandar a un soldado con el mensaje, buscar otro sirviente
sin que le importara los dolores del otro, sin embargo el busco
soluciones y siendo extranjero se acercó a Jesús, se esforzó en
acercarse al maestro y eligió poner toda su confianza en Dios al
pedirle que ordenara, que dijera la palabra de sanidad y
el enfermo sanaría. Jesús puede elogiar esta actitud
con asombro, se maravilla de la fe del extranjero y
le afirma que como creíste así va a suceder.
Algunas preguntas que me gustaría hacerte: ¿Qué
es lo que estás creyendo para tu vida? ¿Qué es lo que
esperas que suceda en tu matrimonio, en tus relaciones,
tus negocios, tus finanzas? ¿Eres capaz de
asombrar al Maestro? ¿Cómo es tu actitud ante
la vida? ¿Estas confiando en Dios para tus
problemas, necesidades, tentaciones?
Mi actitud determinará mis acciones. Puedo ser
victima o protagonista, puedo ser bendición o maldición,
puedo ser esclavo o libre, puedo confiar en Dios
o no confiar es mi decisión. Hay una anécdota
que lo ilustra muy bien.
Cuentan que un alpinista, con el afán por conquistar
una altísima montaña, inició su travesía después
de años de preparación, pero quería la gloria solo
para él, por lo que subió sin compañeros.
Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y
más tarde, y no se preparó para acampar,
sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.
La noche cayó con gran pesadez en la
altura de la montaña, ya no se podía
ver absolutamente nada. Todo era negro,
la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos
metros de la cima, se resbaló y se desplomó
por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa.
El alpinista solo podía ver veloces manchas
oscuras y la terrible sensación de ser succionado
por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos
angustiantes momentos, le pasaron por su mente
todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.
Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo,
de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga
soga que lo amarraba de la cintura a las estacas
clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento, suspendido en el aire, gritó:
¡¡¡ayúdame Dios mío!!!
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿Que quieres que haga? - Sálvame Dios mío
-¿Realmente crees que yo te pueda salvar? –Por supuesto Señor
-Entonces corta la cuerda que te sostiene…
Hubo un momento de silencio; el hombre se
aferró más aún a la cuerda….
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día
encontraron a un alpinista colgando muerto,
congelado, agarradas sus manos fuertemente
a la cuerda… A tan solo un metro del suelo…
¿Cuál es la cuerda a la cual nos aferramos para
no recibir las bendiciones que Dios tiene preparado
para nosotros en el día de hoy?
Hoy es el mejor día para confiar en Dios
y disfrutar de todo lo que nos da, busca tu
resultado extraordinario. Yo elegí confiar en Dios ¿y tu?

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