Es imposible que bajo tus capacidades puedas creerle a Dios y poner en práctica sus palabras; la lógica y las tendencias pecaminosas te traicionan a cada momento. Te cuesta creerle a Dios, sobre todo cuando las circunstancias las tienes cuesta arriba o cuando las tentaciones enceguecen tu visión y determinación. Sin duda alguna, necesitas que el Espíritu Santo te capacite en la FE y en la OBEDIENCIA. No puedes en tus fuerzas, lo has comprobado.
ORA PARA QUE DIOS TE DE CONVICCIONES FIRMES...
Ø De su realidad viva y eterna.
Ø De su presencia real en tu interior y a tu alrededor.
Ø De su poder sobrenatural obrando en tu vida.
Ø De su perfecta soberanía en todos tus acontecimientos.
Ø De tu elección por gracia como hijo (a) y siervo (a).
Ø Del mensaje del Evangelio.
Ø De todas las promesas reveladas en la Biblia.
Al tener convicción de estas verdades, tu visión sobre la realidad cambia y como consecuencia las acciones que emprendes a lo largo de tu breve estadía sobre la tierra.
“Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza” Efesios 1:17-19

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