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lunes, 18 de julio de 2011

*** ♥Aquel que todo lo suple ***♥..........Salmo 94:9


*** Aquel que todo lo suple ***







A través de nuestras necesidades aprendemos a conocer a Cristo, su poder, su amor, su interés por nosotros.
Y es probablemente la explicación de la mayoría de nuestras pruebas.
El Señor nos obliga a buscar socorro en él al permitir un suceso desagradable en nuestra vida.
Al tener la respuesta, no sólo hará nuestra fe más firme, sino que nos dará un conocimiento de él que no hubiésemos adquirido jamás de otra manera.
Se necesitan lágrimas para conocer a Aquel que consuela; inquietud para encontrar a Aquel que tranquiliza; peligro para encontrar a Aquel que protege y que libera. En el cielo, donde no habrá más pena ni angustia, ni obstáculos que sobrepasar, ni enemigo que vencer,
no tendremos más la ocasión de encontrar a Jesús, a Aquel que es la respuesta a todas esas necesidades. Sí, la tierra, por medio de esas mismas dificultades, es la escuela irremplazable para que adquiramos este conocimiento práctico de nuestro Señor Jesús
que tendrá su prolongación en una alabanza eterna.


TE AMO JESUCRISTO SEÑOR DUEÑO DE MI VIDA.


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*** Papá me conoce ***



“El que formó el ojo, ¿no verá?” (Salmo 94:9).

“Cuando (el hijo pródigo) aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Un niño cuyo padre era minero en una de las últimas minas de carbón en el norte de Francia, se paró una noche en la entrada de la mina. Esperaba pacientemente la subida del ascensor y la salida de los mineros. Un hombre que lo observaba le preguntó:
— ¿Qué haces allí?
— Espero a mi padre.
— No podrás reconocer a tu padre entre centenares de hombres que saldrán con el mismo casco y la misma cara negra por el carbón. Sería mejor que regresaras a casa.
— Pero, mi papá me conoce, respondió el niño.
¡Qué respuesta tan hermosa! El niño sabía que él no era capaz, pero, con plena confianza, no podía dudar de los afectos de su padre. No era posible que su padre no lo viera.
Nuestro Dios lo ve todo, lo oye todo y lo sabe todo. El rey David dijo: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos
mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos (Salmo 139:2-3).
Nada es demasiado pequeño para Él. Pero Dios no solamente tiene este perfecto conocimiento de todas las cosas; en Él hay amor, el amor de un Padre por sus hijos. Jesús dijo también a sus discípulos: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad” (Mateo 6:8).

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🩸Mateo 5:6🩸

  🩸 Mateo 5:6 🩸 Reina-Valera 1960 🩸 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.