El alma que pecare, ésa morirá, el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Ezequiel 18:20Todo lo que el muchacho intentaba hacer era robar un banco.
Y todo lo que la anciana trataba de hacer era una buena obra… Ella vio que el joven detuvo el auto frente al Citizens Nacional Bank de Witthier, California, y entró al banco, apurado.También notó que el muchacho había dejado las llaves en el auto, de modo que las tomó, lo buscó en el banco, y cuando lo vio hablando con la cajera, lo interrumpió para decirle:“Joven, si sigue olvidando sus llaves en el auto, alguien se lo va a robar”.
El muchacho acababa de decirle a la cajera que tenía un revolver escondido y que quería todo el dinero que tuviera en la caja, pero la anciana bondadosamente insistía en retarlo. El joven la miró fijamente por un instante y finalmente desistió de su intento.
Tomó las llaves, salió corriendo del banco y se fue.¿No sería magnífico que todos los problemas de crímenes pudieran resolverse así de fácil? ¿No sería estupendo que las obras buenas pudieran vencer a las malas?Aunque esta historia es única,realmente sirve para ilustrar una verdad vital: las buenas obras influyen positivamente en los demás.
Dice el sabio: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido,cuando tuvieres poder para hacerlo” Proverbios 3:27. Cuando Lucas,el médico amado, describió a Jesús en el libro de los Hechos, dijo que “anduvo haciendo bienes” Hechos 10:38 ¿No le gustaría que éstas fueran las palabras que se leyeran en el epitafio de su lápida? A mí sí me gustaría que me recordaran de ese modo: “(Tu Nombre), un hombre que pasó haciendo el bien”.Jesús vivió haciendo bien a los demás, desinteresadamente. Bendijo todo lo que tocó.
Partió el pan y alimentó 5.000 personas en las colinas de Galilea. Tocó los ojos de los ciegos y los hizo ver, destapó los oídos de los sordos, devolvió el habla a los mudos y el andar a los lisiados. En cada lugar al que fue, el Maestro hizo el bien. Sus palabras eran palabras de esperanza, de estímulo y de aliento.
Este sería un buen lema por el cual vivir: “Haré todo el bien que pueda, a toda la gente que pueda, de la mejor manera que pueda”. Usted y yo podemos ejercer una influencia positiva, dondequiera que vivamos o estemos. Dios no espera de nosotros que andemos por andar, espera que andemos haciendo el bien.
Nos llama a bendecir a los demás a lo largo del viaje de nuestras vidas.¿Cómo le gustaría que le recordaran? En lo personal, no encuentro muchas descripciones mejores que ésta: “Un cristiano consagrado, que amó profundamente a Jesús y que pasó haciendo el bien”. A.D.
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