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martes, 3 de agosto de 2010

♥Mujer, eres escogida por Dios.....Isaías 61:1-3♥



*** La mujer de Dios tiene amplias posibilidades ***




EL HOGAR

“Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor
y santificación, con modestia.” (1ª Tim. 2:15).
“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos,
para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:4-5) .
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. (Ef. 5:22)
“La mujer respete a su marido”. (Ef. 5:33b).

De estos pasajes, podemos extraer dos áreas de responsabilidad de la mujer
en el hogar:


1. Amar y respetar a su marido.
2. Amar y cuidar de sus hijos.


Amar y respetar a su marido.

El primer mandamiento es amar. Siendo la mujer de un carácter sensitivo
y afectuoso, no resulta por lo general muy costosa esta demanda.

La mujer creyente que se ha casado enamorada, tendrá una disposición
favorable hacia su marido, lo cual le facilitará enfrentar los días
difíciles, y reforzar los lazos de amor ya existentes.
Ahora bien, si no se ha casado enamorada, entonces hallará la oportunidad
de encontrar en Dios el amor que le fue esquivo.

Sea como fuere, podrá llegar a amar a su marido con el amor del Señor,
incluso aunque éste no sea creyente.
Ahora bien, la demanda de respetar al marido pudiera encontrar mayores
dificultades que la de amarlo.
El carácter de la mujer es más vivo, y rápidamente querrá adelantarse a
su marido en la opinión, en el parecer y aun en la toma de decisiones,
lo cual puede transformarse en una tendencia a descalificarlo.

Si el amor de la mujer hacia el marido pudiera considerarse un sentimiento
más o menos natural y espontáneo, el respeto no lo es. Por tanto,
la mayor demanda para la mujer es respetar a su marido, valorándolo
como la iglesia valora a su Señor.

El amor (sin el debido respeto) pudiera ser para la mujer una cómoda
excusa para manipular al marido, y una causa de roce permanente que
provoque el desagrado de Dios.

Amar y cuidar a sus hijos

El amor a los hijos se traduce en los cuidados, la crianza, la instrucción,
y la disciplina, en el Señor. (Ef. 6:4).
El amor de la mujer hacia sus hijos es el afecto más necesario para ellos,
y por lo tanto, es indelegable.
Esto significa que una mujer de Dios no puede traspasar esta función a
otra mujer. Podrá recibir ayuda, pero no puede ser reemplazada.

Una mujer que trabaja demasiado, y que, por ende, está demasiado tiempo
lejos del hogar, corre el peligro de que la ‘nana’ ocupe en el corazón de
sus hijos el lugar que le corresponde a ella.
La ‘nana’ puede ocupar perfectamente su lugar en la casa; pero no el de
la madre en cuanto al amor y la instrucción de los hijos.

Así que, el hogar es el primero e indelegable ámbito de acción y de
servicio de una mujer de Dios. Si falla en esto, falla en todo.

MÁS ALLÁ DE SU HOGAR.

Si cumple bien su ministerio doméstico, la mujer creyente tiene
posibilidades de un amplio servicio más allá de su hogar.

1. En la iglesia.

Una metáfora de esto la encontramos en el Antiguo Testamento.
Cuando se erigió el tabernáculo en el desierto hubo “mujeres sabias de corazón
(que) hilaban con sus manos” los adornos del tabernáculo (Exodo 35:25-26).
Las manos de una mujer dan cuenta de la sabiduría de su corazón.
Así es también en medio de la iglesia.
Hay servicios que difícilmente va a poder cumplir un varón,
y es ahí donde la mujer tiene que ocupar su lugar.

Hay “obras de misericordia” (Rom. 12:8b,13) que están esperando a las
mujeres de Dios para su realización.
Están las “buenas obras” de 1ª Timoteo 5:10: la práctica de la hospitalidad,
el lavar los pies de los santos, socorrer a los afligidos, y, en general,
toda buena obra.

2. Entre los no creyentes.

Hay una piedad práctica que puede desarrollarse entre los incrédulos,
de lo cual nos da buen ejemplo la hermana Dorcas, de Jope. (Hechos 9:36-39). Ella “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.”
Ella favorecía a las viudas pobres de la ciudad confeccionándoles túnicas
y vestidos. El amor práctico que ella sembró en esas mujeres dio lugar,
después de su muerte, a una dramática intercesión ante el apóstol Pedro,
para su resurrección.

La piedad práctica de Dorcas sembró una semilla en el corazón de esas
viudas que dio después fruto para la gloria de Dios.
Cuando una mujer hace misericordia a los no creyentes, hallará sin duda
la oportunidad para testificar de su fe. Entretanto, debe servirles con amor,
como al Señor.

3. En sus negocios.

La mujer virtuosa de Proverbios 31 nos da ejemplo en esto. ¿Qué hace ella?
Ella trabaja con sus manos la lana y el lino (v.13), y cuida sus negocios
(v.18). “Aplica su mano el huso, y sus manos a la rueca”. (v.19).
Ella “hace telas, y vende, y da cintas al mercader.” (v.24).

No está vedado para la mujer de Dios ocuparse en estas cosas.
Al contrario, puede ser de bendición para su marido y para sus hijos,
el contar con algunos recursos para atender a necesidades especiales
de la familia.

De manera que la mujer de Dios puede servir a Dios más allá de su hogar,
pero sin descuidar su hogar.
Si atiende bien su casa, podrá ir tan lejos como quiera (en sujeción);
si no, tendrá una pérdida irreparable.

Las posibilidades de incursionar en ámbitos extra hogareños se harán más
viables una vez que los hijos hayan crecido.
Entonces encontrará formas de acción que, junto con darle ocasión
de realización personal, le ayudará a mitigar el vacío que los hijos
van dejando tras su partida del hogar.
Y sobre todo, le permitirán ejercer plenamente su ministerio como mujer
que ama a su Señor.







LA NIÑA DE SUS OJOS

"Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas"
Salmo 17:8

Que hermoso saber que somos la niña de los ojos de Dios,
El nos ama tanto, que siempre tiene cuidado de nosotras,
mejor de lo que cuidamos a nuestros hijos, El nos cuida de una forma
tan especial que no necesitamos guardaespaldas, porque Jehová es un
escudo alrededor de nosotras, nos cuida de todo, cuando alguien
te hace algún agravio, nosotras no tenemos que defendernos porque
dice el Señor en Zacarías 2:8 ……….
que el que te toca, toca a la niña de su ojo.
Yo recuerdo que cuando era una niña quería ser grande y cuando tenia
17 años recuerdo que un día llore a Dios y le dije:
“Yo no quiero ser grande, quiero ser niña, porque antes no me daba
cuenta de lo difícil que era sostener una familia, los problemas que
se presentaban por diferentes circunstancias”, le dije a Dios te pido
que me hagas de nuevo una niña, pero después de llorar vino a mi vida una paz. Después a la edad de 23 años recibí en mi corazón a Jesucristo como mi
salvador, y pasaron los años y un día el Señor hablo a mi corazón
y me recordó lo que yo le había pedido años atrás:
“te pido que me hagas una niña”, me dijo recuerdas esto, y le dije si Padre,
y el me dijo: Desde que me conoces nunca mas haz querido ser niña,
porque desde que me conoces, tu te sientes como una niña en mis manos,
porque tengo cuidado de ti, Yo soy tu Padre, soy tu proveedor,
soy tu sanador, soy tu paz, soy todo para ti.

Al día de hoy tengo 36 años y puedo dar testimonio que ni un solo
día mi Padre Celestial me ha dejado, siempre ha estado a mi lado,
aunque a veces he pasado por el valle de sombra y de muerte,
siempre he sentido en mi vida su presencia, su amor, su gracia,
su misericordia, su poder, su fidelidad, por eso no tengo temor,
porque mi confianza esta puesta en Jesucristo el autor y consumador
de nuestra fe
La palabra de Dios dice en Salmos 34:10 “Los leoncillos necesitan,
y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta
de ningún bien.
Mujer con Visión y Poder, si aun no sientes que Dios es tu padre,
es porque no lo has reconocido en tu vida, y el esta esperandote
con los brazos abiertos para cargarte, pero si ya le llamas ABBA PADRE ,
recuerda El te cuida como la niña de sus ojos.














Características de una mujer ungida de DIOS

Proverbios 31:10-31





Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho

al de las joyas.
En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias.
Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida.
Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.
Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos.
También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a

los de su casa, y tarea a sus doncellas.
Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña.
Ella se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos.
Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lámpara.
Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso.
Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado.
No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de

su casa llevan ropa escarlata.
Se hace mantos para sí; su ropa es de lino fino y de púrpura.
Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con

los ancianos de la tierra.
Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes.
Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro.
Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.
Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido,
y la alaba diciendo:
Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas.
Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al SEÑOR,

ésa será alabada.
Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.

Comparando los tiempos bíblicos con los días modernos las cosas
pueden parecer diferentes en apariencia.
Ahora tenemos autos en lugar de camellos y grifos en lugar de pozos.
Pero los principios bíblicos se mantienen firmes al paso del tiempo,
así como cruzan hoy en día, los criterios culturales alrededor del mundo.

El pasaje de estudio resalta las cualidades de una mujer de Dios
y provee descripciones de su carácter, actitudes
y relaciones familiares.

La mujer de Dios…

1. Es digna de confianza (vv.11)
Hace lo que se supone debe de hacer
y es el tipo de persona, esposa, y madre que Dios
quiere que ella sea.

2. Es inspiradora (vv. 11, 12)
Ella motiva a su familia y trata
de suplir sus necesidades.

3. Es laboriosa (vv. 13-17)
Trabaja esforzadamente para beneficiar a
su familia y a otros.

4. Es disciplinada (vv. 15)
Tiene sus prioridades en orden.

5. No es perezosa (vv. 24, 27)
Se mantiene ocupada y hace lo necesario para proveer el ambiente
correcto en su hogar.

6. Está contenta (vv. 18)
Ella también hace uso sabio del dinero.

7. Es sensible y generosa (vv. 19,20)
Piensa en las necesidades de su familia y de las de otros.

8. Es precavida (vv. 21)
Planea con antelación.

9. No teme al futuro (vv. 25)
Tiene fe de que Dios provee.

10. Esta orgullosa de su familia (vv. 21)
Es su deseo ocuparse de su familia.

11. Se viste a sí misma y a su familia con las mejores ropas (vv. 22)
Sabe que la marca de un producto no es tan importante como
su uso y propósito.

12. Es inspiración para su familia (vv. 23)
A raíz de su influencia, su familia quiere ser todo
lo que ellos puedan ser.

13. Valora su dignidad personal y su autoestima (vv. 25)
Ella esta segura de quien es en Cristo.

14. Es bondadosa (vv. 26)
Habla solamente lo que es de beneficio para otros.

15. Es visionaria (vv. 27)
No ignora una cosa o a una persona, solamente para ayudar a otro.

16. Es amada por su familia (vv. 28)
Es bendecida porque es una mujer que teme a Dios (Salmos 128:1)


Las característica que resume a estos aspectos de una mujer ungida de DIOS,
es el “amor”.


Cuando usted revise esta lista, pregúntese en oración:
“¿Reúno yo estas características?
Probablemente no se vera reflejada en todos los puntos,
pero eso no significa que usted no sea una mujer de Dios.
Esto simplemente indica cuales son sus áreas que necesitan
que les de mayor atención.


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*** El lugar de la Mujer en el corazón de Dios *** *** La mujer de Dios tiene amplias posibilidades *** *** Que tipo de Mujer eres? *** LinkWithin Upplagd av Jenny kl. 23.49 0 kommentarer
Etiketter: Graficas, Para ti Mujer
tisdag 15 juni 2010
*** El lugar de la Mujer en el corazón de Dios ***





EL LUGAR DE LA MUJER, EN EL CORAZÓN DE DIOS


Mujer es sinónimo de belleza, de ternura, de maternidad.
El Señor puso en ella un detalle del que carecía el hombre,
la sensibilidad. Por eso, muchas de nosotras nos conmovemos de
manera especial cuando adoramos o alabamos a Dios, porque Él nos
hizo más sensibles.
La Biblia habla de que somos vasos frágiles -allí se está refiriendo
específicamente a nuestra sensibilidad-, pero a la vez, el Creador
nos ha provisto con fuerzas, ímpetu, motivación propia y motivación
para brindar a quienes nos rodean.
Las Escrituras nos dicen: La mujer sabia edifica su casa;
mas la necia con las manos la derriba (Proverbios 14:1).


El propósito de Dios con la mujer siempre fue dignificarla, tanto como
a una princesa. Eso fue lo que pretendió no sólo para Eva sino también
para su descendencia.
Mas vino la maldición por causa del pecado, y todos los dones,
lo que nosotras somos en sí, se distorsionó. Desde entonces,
el adversario ha querido usar a la mujer para sus propios fines.
Por tal motivo, ha estado explotando sobre todo su belleza para llevar
al hombre a la misma destrucción.

Mas sabemos que éste no ha sido el propósito del Señor.
Salomón dijo: Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?. Dios está buscando
mujeres que tengan una vida equilibrada y que puedan desempeñar bien
como esposas, madres, y como profesionales o líderes dentro
de su comunidad.

Jesús dignificó a la mujer

Sin lugar a dudas, el cristianismo es lo que más ha bendecido a la
humanidad en todas sus facetas.
Jesús ama las familias; Jesús ama tanto a la mujer como al hombre.
Él se esmeró en dignificar a la mujer sin importar su transfondo cultural.
Todos los principios que hay en la Biblia, son para nuestro beneficio
y para traer alegría y felicidad al ser humano, junto a su pareja
y a sus hijos.

Porque a mis ojos fuiste de gran estima.

La auto imagen es aquello que reflejamos a las personas que nos rodean.
Cuando alguien la observa ¿qué ve en usted? ¿Una mujer de éxito,
alguien con futuro y potencial, o una persona triste y angustiada?

Muchas veces la auto imagen de la mujer ha sido deteriorada a causa de
las difíciles experiencias que ha debido atravesar.
Cada palabra negativa, cada agresión, cada fracaso va derribando la auto
imagen, y eso nos hace sentir inferiores delante de todos los demás.

El Padre Celestial la ama y le ha devuelto no sólo su dignidad sino un futuro
lleno de éxito; a través de estar continuamente en la presencia de Dios,
siendo tocada por Su unción, su auto imagen será completamente restaurada.
Gozará del privilegio de predicar el evangelio; al levantar sus manos
en oración los cielos se abrirán; a través de su boca serán benditas miles
y miles de mujeres más.

Hoy, en un acto de fe, póstrese a los pies del Señor y derrame su corazón.
Sienta por primera vez, cómo todo ese pasado triste y vergonzoso es cubierto
con la sangre del Cordero, con el manto del perdón.
El Jesús que yo conozco es un Jesús que restaura a la mujer, que no hace
diferencia entre sexos, que la va a vestir con ropas limpias, con atuendos
nuevos, que le dibujará una sonrisa fresca y sincera en su rostro,
que la colmará de genuina belleza, de espontaneidad, de gozo, de risa
que brota de la fuente celestial.

Sus mejores años son los que están por venir. Usted será canal de bendición
para las próximas generaciones, y más aun, predicará el evangelio con
la unción del Espíritu Santo.
Eso es lo que quiere hacer el Señor hoy en usted.

Sea Sabia

"El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,
porque me ungió Jehová;
me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón,
a publicar libertad a los cautivos,
y a los presos apertura de la cárcel;
a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,
y el día de venganza del Dios nuestro;
a consolar a todos los enlutados;
a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé
gloria en lugar de ceniza,
óleo de gozo en lugar de luto,
manto de alegría en lugar de espíritu angustiado;
y serán llamados árboles de justicia,
plantío de Jehová,
para gloria Suya"

Isaías 61:1-3



*** Mujer Escogida por Dios ***







Mujer, eres escogida por Dios

Lucas 1:45 “Y bienaventurada la que creyó,
porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor”

LECTURA BIBLICA LUCAS 1:26-38

Cada uno de los seres humanos, hemos sido escogidos por Dios,
para un propósito especial, pero no todos le creen, no todos se humillan,
no todos se niegan así mismos y no todos aceptan la voluntad de Dios.

En esta ocasión vamos a reflexionar sobre Maria, la madre de Jesús,
una mujer como tu o como yo, escogida por Dios para que de ella
naciera Jesucristo nuestro salvador por obra del Espíritu Santo.,
al ver la Biblia me doy cuenta que Maria demostró actitudes muy
importantes de resaltar, las cuales no deben de faltar en nuestras vidas.

1.- CONFIANZA EN DIOS. Cuando el ángel le saludo a Maria tuvo temor,
al igual que tu y yo lo hemos sentido, pero el ángel le dijo “María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lucas 1:30),
así tu no debes sentir temor ya que Dios te dice en su palabra “
….no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo en
dondequiera que vayas” Josué 1:9

2.- DISPOSICION: Cuando el ángel le dijo que iba a concebir,
ella estuvo de acuerdo y dijo ¿como será esto?, pues no conozco varón
(Lucas 1:34), ¿como diciendo aquí estoy, pero explícame como va a suceder?
Y el ángel le contesta que el Espíritu Santo vendría sobre ella.

3.- FE: Al momento que el ángel le explico que su prima Elizabet,
la que llamaban estéril, iba a concebir, entonces ella tuvo Fe,
el ángel le dijo: “porque nada hay imposible para Dios” Lucas 1:37

4.- OBEDIENCIA: Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase
conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
(Lucas 1:38), a Maria no le importo negarse a ella misma, con tal
que se cumpliera el propósito de Dios para su vida.

5.- RECONOCIMIENTO Y EXALTACION DE DIOS COMO SU SALVADOR.
“Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se
regocija en Dios mi Salvador” Lucas 1:45,46.
Ella reconoció que su Salvador era Dios, así como cada uno de los
que estamos en este mundo necesitamos a Jesucristo como nuestro Salvador.

6.- HUMILDAD: Maria dijo “Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones”
.Lucas 1:48

7.- GRATITUD: Maria dijo: “Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación a
los que le temen” Lucas 1:49,50.

Mujer con Visión y Poder, Maria le creyó a Dios, así como ella hallo
gracia delante de Dios, así todos los que estamos en este mundo hallamos
gracia delante de Dios por medio de Jesús, Maria fue escogida para que naciera Jesucristo en su vientre, y nosotros somos escogidos para que Jesucristo
nazca en nuestro corazón, Jesucristo esta vivo, pero el quiere habitar en tu corazón, recibe la oportunidad que te da Dios, que seas bendecida, bendecida, bendecida.

♥EL LUGAR DE LA MUJER, EN EL CORAZÓN DE DIOS♥...(Proverbios 14:1)..


EL LUGAR DE LA MUJER, EN EL CORAZÓN DE DIOS


Mujer es sinónimo de belleza, de ternura, de maternidad.
El Señor puso en ella un detalle del que carecía el hombre,
la sensibilidad. Por eso, muchas de nosotras nos conmovemos de
manera especial cuando adoramos o alabamos a Dios, porque Él nos
hizo más sensibles.
La Biblia habla de que somos vasos frágiles -allí se está refiriendo
específicamente a nuestra sensibilidad-, pero a la vez, el Creador
nos ha provisto con fuerzas, ímpetu, motivación propia y motivación
para brindar a quienes nos rodean.
Las Escrituras nos dicen: La mujer sabia edifica su casa;
mas la necia con las manos la derriba (Proverbios 14:1).


El propósito de Dios con la mujer siempre fue dignificarla, tanto como
a una princesa. Eso fue lo que pretendió no sólo para Eva sino también
para su descendencia.
Mas vino la maldición por causa del pecado, y todos los dones,
lo que nosotras somos en sí, se distorsionó. Desde entonces,
el adversario ha querido usar a la mujer para sus propios fines.
Por tal motivo, ha estado explotando sobre todo su belleza para llevar
al hombre a la misma destrucción.

Mas sabemos que éste no ha sido el propósito del Señor.
Salomón dijo: Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?. Dios está buscando
mujeres que tengan una vida equilibrada y que puedan desempeñar bien
como esposas, madres, y como profesionales o líderes dentro
de su comunidad.

Jesús dignificó a la mujer

Sin lugar a dudas, el cristianismo es lo que más ha bendecido a la
humanidad en todas sus facetas.
Jesús ama las familias; Jesús ama tanto a la mujer como al hombre.
Él se esmeró en dignificar a la mujer sin importar su transfondo cultural.
Todos los principios que hay en la Biblia, son para nuestro beneficio
y para traer alegría y felicidad al ser humano, junto a su pareja
y a sus hijos.

Porque a mis ojos fuiste de gran estima.

La auto imagen es aquello que reflejamos a las personas que nos rodean.
Cuando alguien la observa ¿qué ve en usted? ¿Una mujer de éxito,
alguien con futuro y potencial, o una persona triste y angustiada?

Muchas veces la auto imagen de la mujer ha sido deteriorada a causa de
las difíciles experiencias que ha debido atravesar.
Cada palabra negativa, cada agresión, cada fracaso va derribando la auto
imagen, y eso nos hace sentir inferiores delante de todos los demás.

El Padre Celestial la ama y le ha devuelto no sólo su dignidad sino un futuro
lleno de éxito; a través de estar continuamente en la presencia de Dios,
siendo tocada por Su unción, su auto imagen será completamente restaurada.
Gozará del privilegio de predicar el evangelio; al levantar sus manos
en oración los cielos se abrirán; a través de su boca serán benditas miles
y miles de mujeres más.

Hoy, en un acto de fe, póstrese a los pies del Señor y derrame su corazón.
Sienta por primera vez, cómo todo ese pasado triste y vergonzoso es cubierto
con la sangre del Cordero, con el manto del perdón.
El Jesús que yo conozco es un Jesús que restaura a la mujer, que no hace
diferencia entre sexos, que la va a vestir con ropas limpias, con atuendos
nuevos, que le dibujará una sonrisa fresca y sincera en su rostro,
que la colmará de genuina belleza, de espontaneidad, de gozo, de risa
que brota de la fuente celestial.

Sus mejores años son los que están por venir. Usted será canal de bendición
para las próximas generaciones, y más aun, predicará el evangelio con
la unción del Espíritu Santo.
Eso es lo que quiere hacer el Señor hoy en usted.

Sea Sabia

"El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí,
porque me ungió Jehová;
me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos,
a vendar a los quebrantados de corazón,
a publicar libertad a los cautivos,
y a los presos apertura de la cárcel;
a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,
y el día de venganza del Dios nuestro;
a consolar a todos los enlutados;
a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé
gloria en lugar de ceniza,
óleo de gozo en lugar de luto,
manto de alegría en lugar de espíritu angustiado;
y serán llamados árboles de justicia,
plantío de Jehová,
para gloria Suya"

Isaías 61:1-3

♥Características de una Mujer Ungida de DIOS♥.....Proverbios 31:10-31


Características de una mujer ungida de DIOS

Proverbios 31:10-31





Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho

al de las joyas.
En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias.
Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida.
Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos.
Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos.
También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a

los de su casa, y tarea a sus doncellas.
Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña.
Ella se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos.
Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lámpara.
Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso.
Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado.
No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de

su casa llevan ropa escarlata.
Se hace mantos para sí; su ropa es de lino fino y de púrpura.
Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con

los ancianos de la tierra.
Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes.
Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro.
Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.
Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido,
y la alaba diciendo:
Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas.
Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al SEÑOR,

ésa será alabada.
Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.

Comparando los tiempos bíblicos con los días modernos las cosas
pueden parecer diferentes en apariencia.
Ahora tenemos autos en lugar de camellos y grifos en lugar de pozos.
Pero los principios bíblicos se mantienen firmes al paso del tiempo,
así como cruzan hoy en día, los criterios culturales alrededor del mundo.

El pasaje de estudio resalta las cualidades de una mujer de Dios
y provee descripciones de su carácter, actitudes
y relaciones familiares.

La mujer de Dios…

1. Es digna de confianza (vv.11)
Hace lo que se supone debe de hacer
y es el tipo de persona, esposa, y madre que Dios
quiere que ella sea.

2. Es inspiradora (vv. 11, 12)
Ella motiva a su familia y trata
de suplir sus necesidades.

3. Es laboriosa (vv. 13-17)
Trabaja esforzadamente para beneficiar a
su familia y a otros.

4. Es disciplinada (vv. 15)
Tiene sus prioridades en orden.

5. No es perezosa (vv. 24, 27)
Se mantiene ocupada y hace lo necesario para proveer el ambiente
correcto en su hogar.

6. Está contenta (vv. 18)
Ella también hace uso sabio del dinero.

7. Es sensible y generosa (vv. 19,20)
Piensa en las necesidades de su familia y de las de otros.

8. Es precavida (vv. 21)
Planea con antelación.

9. No teme al futuro (vv. 25)
Tiene fe de que Dios provee.

10. Esta orgullosa de su familia (vv. 21)
Es su deseo ocuparse de su familia.

11. Se viste a sí misma y a su familia con las mejores ropas (vv. 22)
Sabe que la marca de un producto no es tan importante como
su uso y propósito.

12. Es inspiración para su familia (vv. 23)
A raíz de su influencia, su familia quiere ser todo
lo que ellos puedan ser.

13. Valora su dignidad personal y su autoestima (vv. 25)
Ella esta segura de quien es en Cristo.

14. Es bondadosa (vv. 26)
Habla solamente lo que es de beneficio para otros.

15. Es visionaria (vv. 27)
No ignora una cosa o a una persona, solamente para ayudar a otro.

16. Es amada por su familia (vv. 28)
Es bendecida porque es una mujer que teme a Dios (Salmos 128:1)


Las característica que resume a estos aspectos de una mujer ungida de DIOS,
es el “amor”.


Cuando usted revise esta lista, pregúntese en oración:
“¿Reúno yo estas características?
Probablemente no se vera reflejada en todos los puntos,
pero eso no significa que usted no sea una mujer de Dios.
Esto simplemente indica cuales son sus áreas que necesitan
que les de mayor atención.

♥LA NIÑA DE SUS OJOS♥.....Salmo 17:8


LA NIÑA DE SUS OJOS

"Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas"
Salmo 17:8

Que hermoso saber que somos la niña de los ojos de Dios,
El nos ama tanto, que siempre tiene cuidado de nosotras,
mejor de lo que cuidamos a nuestros hijos, El nos cuida de una forma
tan especial que no necesitamos guardaespaldas, porque Jehová es un
escudo alrededor de nosotras, nos cuida de todo, cuando alguien
te hace algún agravio, nosotras no tenemos que defendernos porque
dice el Señor en Zacarías 2:8 ……….
que el que te toca, toca a la niña de su ojo.
Yo recuerdo que cuando era una niña quería ser grande y cuando tenia
17 años recuerdo que un día llore a Dios y le dije:
“Yo no quiero ser grande, quiero ser niña, porque antes no me daba
cuenta de lo difícil que era sostener una familia, los problemas que
se presentaban por diferentes circunstancias”, le dije a Dios te pido
que me hagas de nuevo una niña, pero después de llorar vino a mi vida una paz. Después a la edad de 23 años recibí en mi corazón a Jesucristo como mi
salvador, y pasaron los años y un día el Señor hablo a mi corazón
y me recordó lo que yo le había pedido años atrás:
“te pido que me hagas una niña”, me dijo recuerdas esto, y le dije si Padre,
y el me dijo: Desde que me conoces nunca mas haz querido ser niña,
porque desde que me conoces, tu te sientes como una niña en mis manos,
porque tengo cuidado de ti, Yo soy tu Padre, soy tu proveedor,
soy tu sanador, soy tu paz, soy todo para ti.

Al día de hoy tengo 36 años y puedo dar testimonio que ni un solo
día mi Padre Celestial me ha dejado, siempre ha estado a mi lado,
aunque a veces he pasado por el valle de sombra y de muerte,
siempre he sentido en mi vida su presencia, su amor, su gracia,
su misericordia, su poder, su fidelidad, por eso no tengo temor,
porque mi confianza esta puesta en Jesucristo el autor y consumador
de nuestra fe
La palabra de Dios dice en Salmos 34:10 “Los leoncillos necesitan,
y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta
de ningún bien.
Mujer con Visión y Poder, si aun no sientes que Dios es tu padre,
es porque no lo has reconocido en tu vida, y el esta esperandote
con los brazos abiertos para cargarte, pero si ya le llamas ABBA PADRE ,
recuerda El te cuida como la niña de sus ojos.

***♥ La mujer de Dios tiene amplias posibilidades♥ ***


*** La mujer de Dios tiene amplias posibilidades ***




EL HOGAR

“Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor
y santificación, con modestia.” (1ª Tim. 2:15).
“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,
a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos,
para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2:4-5) .
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”. (Ef. 5:22)
“La mujer respete a su marido”. (Ef. 5:33b).

De estos pasajes, podemos extraer dos áreas de responsabilidad de la mujer
en el hogar:


1. Amar y respetar a su marido.
2. Amar y cuidar de sus hijos.


Amar y respetar a su marido.

El primer mandamiento es amar. Siendo la mujer de un carácter sensitivo
y afectuoso, no resulta por lo general muy costosa esta demanda.

La mujer creyente que se ha casado enamorada, tendrá una disposición
favorable hacia su marido, lo cual le facilitará enfrentar los días
difíciles, y reforzar los lazos de amor ya existentes.
Ahora bien, si no se ha casado enamorada, entonces hallará la oportunidad
de encontrar en Dios el amor que le fue esquivo.

Sea como fuere, podrá llegar a amar a su marido con el amor del Señor,
incluso aunque éste no sea creyente.
Ahora bien, la demanda de respetar al marido pudiera encontrar mayores
dificultades que la de amarlo.
El carácter de la mujer es más vivo, y rápidamente querrá adelantarse a
su marido en la opinión, en el parecer y aun en la toma de decisiones,
lo cual puede transformarse en una tendencia a descalificarlo.

Si el amor de la mujer hacia el marido pudiera considerarse un sentimiento
más o menos natural y espontáneo, el respeto no lo es. Por tanto,
la mayor demanda para la mujer es respetar a su marido, valorándolo
como la iglesia valora a su Señor.

El amor (sin el debido respeto) pudiera ser para la mujer una cómoda
excusa para manipular al marido, y una causa de roce permanente que
provoque el desagrado de Dios.

Amar y cuidar a sus hijos

El amor a los hijos se traduce en los cuidados, la crianza, la instrucción,
y la disciplina, en el Señor. (Ef. 6:4).
El amor de la mujer hacia sus hijos es el afecto más necesario para ellos,
y por lo tanto, es indelegable.
Esto significa que una mujer de Dios no puede traspasar esta función a
otra mujer. Podrá recibir ayuda, pero no puede ser reemplazada.

Una mujer que trabaja demasiado, y que, por ende, está demasiado tiempo
lejos del hogar, corre el peligro de que la ‘nana’ ocupe en el corazón de
sus hijos el lugar que le corresponde a ella.
La ‘nana’ puede ocupar perfectamente su lugar en la casa; pero no el de
la madre en cuanto al amor y la instrucción de los hijos.

Así que, el hogar es el primero e indelegable ámbito de acción y de
servicio de una mujer de Dios. Si falla en esto, falla en todo.

MÁS ALLÁ DE SU HOGAR.

Si cumple bien su ministerio doméstico, la mujer creyente tiene
posibilidades de un amplio servicio más allá de su hogar.

1. En la iglesia.

Una metáfora de esto la encontramos en el Antiguo Testamento.
Cuando se erigió el tabernáculo en el desierto hubo “mujeres sabias de corazón
(que) hilaban con sus manos” los adornos del tabernáculo (Exodo 35:25-26).
Las manos de una mujer dan cuenta de la sabiduría de su corazón.
Así es también en medio de la iglesia.
Hay servicios que difícilmente va a poder cumplir un varón,
y es ahí donde la mujer tiene que ocupar su lugar.

Hay “obras de misericordia” (Rom. 12:8b,13) que están esperando a las
mujeres de Dios para su realización.
Están las “buenas obras” de 1ª Timoteo 5:10: la práctica de la hospitalidad,
el lavar los pies de los santos, socorrer a los afligidos, y, en general,
toda buena obra.

2. Entre los no creyentes.

Hay una piedad práctica que puede desarrollarse entre los incrédulos,
de lo cual nos da buen ejemplo la hermana Dorcas, de Jope. (Hechos 9:36-39). Ella “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.”
Ella favorecía a las viudas pobres de la ciudad confeccionándoles túnicas
y vestidos. El amor práctico que ella sembró en esas mujeres dio lugar,
después de su muerte, a una dramática intercesión ante el apóstol Pedro,
para su resurrección.

La piedad práctica de Dorcas sembró una semilla en el corazón de esas
viudas que dio después fruto para la gloria de Dios.
Cuando una mujer hace misericordia a los no creyentes, hallará sin duda
la oportunidad para testificar de su fe. Entretanto, debe servirles con amor,
como al Señor.

3. En sus negocios.

La mujer virtuosa de Proverbios 31 nos da ejemplo en esto. ¿Qué hace ella?
Ella trabaja con sus manos la lana y el lino (v.13), y cuida sus negocios
(v.18). “Aplica su mano el huso, y sus manos a la rueca”. (v.19).
Ella “hace telas, y vende, y da cintas al mercader.” (v.24).

No está vedado para la mujer de Dios ocuparse en estas cosas.
Al contrario, puede ser de bendición para su marido y para sus hijos,
el contar con algunos recursos para atender a necesidades especiales
de la familia.

De manera que la mujer de Dios puede servir a Dios más allá de su hogar,
pero sin descuidar su hogar.
Si atiende bien su casa, podrá ir tan lejos como quiera (en sujeción);
si no, tendrá una pérdida irreparable.

Las posibilidades de incursionar en ámbitos extra hogareños se harán más
viables una vez que los hijos hayan crecido.
Entonces encontrará formas de acción que, junto con darle ocasión
de realización personal, le ayudará a mitigar el vacío que los hijos
van dejando tras su partida del hogar.
Y sobre todo, le permitirán ejercer plenamente su ministerio como mujer
que ama a su Señor.

♥La Venida del Señor♥.......


** La Venida del Señor ***




Recordemos que hay un Hombre en el cielo, a la diestra de Dios,
y que estamos unidos a él por el Espíritu Santo, tanto individual como colectivamente,

como Iglesia, cuerpo de Cristo cuya Cabeza está en el cielo.
“Lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo,
la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23).

El jefe, o la Cabeza, es del cielo y el cuerpo también es del cielo.
La vocación de la Iglesia es celestial y no terrenal.
Y, si esto es así, el lugar de la Iglesia es con su Cabeza, en el cielo.
Hemos sido ya resucitados en él y sentados juntamente con él en
los lugares celestiales,
y la prueba de que estaremos con él es que él está en el cielo.
La muerte no es la esperanza del creyente, sino la venida del Señor Jesús
para introducirlo en su gloria.
La muerte puede llegar, y entonces nuestra alma irá con el Señor si hemos creído,
pero éste no es el momento en el cual estaremos junto a él en la plenitud de la redención.
El Señor Jesús dice en Juan 14:3: “Vendré otra vez”.
El Señor Jesús no permanecerá para siempre en el cielo, sino que el cielo
se abrirá y él vendrá delante de los suyos.
No debemos confundir la reunión de los creyentes con el Señor Jesús,
y su aparición en gloria con ellos ante el mundo.

La Iglesia es celestial y su lugar está en el cielo.
Lo que ella espera es su encuentro allí con el Señor Jesús; pero lo que
vendrá sobre el mundo es el juicio por aquel varón a quien Dios designó
para ello, el Señor Jesús, cuando aparezca en gloria (véase Hechos 17:31).

En Colosenses 3:4 está escrito: “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste,
entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria”.
Para poder ser manifestados con el Señor Jesús en gloria, es preciso
que antes estemos con Él.
Su venida en gloria está precedida por su venida por los creyentes.
Esto último lo encontramos en Juan 14:1-3.
Es lo que el Señor pone ante el corazón de sus discípulos para consolarlos:
“Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo”.
¿Existe mayor prueba del deseo de su amor? Es el mismo Jesús cuyo
amor inalterable conocieron sus discípulos, el que veremos y al que
seremos hechos semejantes.
No enviará a cualquiera para buscarnos; no enviaríamos cualquier siervo
a buscar a la persona que amamos, iríamos nosotros mismos.
Así el Señor Jesús vendrá personalmente para llevarnos con él, porque no
quiere otro lugar para nosotros.

Él dijo: “Y si me fuere y os preparare lugar...” (Juan 14:3).
Aquí habla de la obra que iba a realizar, y ahora el lugar está preparado.
Iba a la casa del Padre, y era su derecho, pero nosotros no tenemos
ningún derecho de ir allá, de modo que tuvo que abrirnos el camino.
La obra de nuestra redención está cumplida.
Subió al cielo y está junto a Dios, a su diestra.
Su posición allá es la prueba de que somos aceptos delante de Dios,
y de que nuestro lugar está preparado.
En 1 Tesalonicenses 4:13-18, encontramos la forma en que el Señor
vendrá a tomar a los suyos.
Llama la atención que en cada capítulo de esta epístola se haga referencia
a la venida del Señor.

El apóstol Pablo había enseñado a los tesalonicenses la verdad de que el
Señor Jesús vendría del cielo para buscar a los suyos, y vivían esperando
su venida.
Esta esperanza era tan viva en sus corazones que se entristecieron
cuando uno de ellos murió, pensando que no estaría presente para la venida
del Señor.
Pero el apóstol les consuela con estas palabras: “No precederemos a los
que durmieron” (v. 15).
La parte de los que durmieron en Jesús no será en ningún respecto inferior
a la de los vivos; Dios vela sobre sus restos y los resucitará.

Notemos que Pablo no menciona ningún acontecimiento que preceda a la
venida del Señor Jesús; dice: “Nosotros que vivimos, que habremos quedado
hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron” (v. 15).
Se cuenta entre aquellos que estarán viviendo en la venida del Señor Jesús.
Pero, se dirá: «Hace ya veinte siglos que el Señor lo dijo y aún no ha venido».
Esto quiere decirnos sencillamente que el momento está ahora más cerca que
entonces y, si el Señor Jesús ha esperado, lo ha hecho a fin de desplegar
su gracia y su misericordia hacia los pecadores.

¡Qué felicidad pensar en el Señor Jesús que ha de venir! (Hebreos 10:37).
Su corazón espera que estemos cerca de él.
Que los nuestros también permanezcan en esta espera, no sólo con la
inteligencia, sino que nuestros corazones realmente le esperen.
Un corazón apegado al Señor Jesús desea verle y estar junto a él por
toda la eternidad.
“Porque el Señor mismo con voz de mando...”, es decir, con un fuerte llamamiento, “descenderá del cielo”.
Aquí está el primer acto:
el Señor Jesús se levanta del trono del Padre, donde está sentado ahora, y desciende.
Pero para oír la voz del Señor en ese momento, debemos haberla oído
aquí abajo y haber creído en su Palabra:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco” (Juan 10:27).
Esta voz de mando que nos llama, la voz del Señor Jesús, se escuchará
y los muertos en Cristo resucitarán y saldrán de sus tumbas.
No faltará ninguno a su llamamiento, todos aquellos que han muerto
en Cristo resucitarán, incorruptibles, con cuerpos gloriosos,
para poder ser introducidos en la presencia de Dios, en donde no
puede haber corrupción.

¿Quiénes son estos muertos en Cristo? Son todos los que “conforme a la
fe murieron”, tanto los cristianos como los creyentes del antiguo pacto
(Hebreos 11:1-16). Todos oirán la voz del Señor y serán resucitados
incorruptibles. ¡Qué cosa tan maravillosa! Ésta es la primera resurrección,
la resurrección de vida, porque habrá una resurrección de los malos para
ser traídos ante el gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-15).
“Luego nosotros los que vivimos…” (El mundo dice: «todos moriremos».
No, dice el apóstol, “no todos dormiremos”), “…seremos arrebatados
juntamente con ellos”, junto con los muertos en Cristo.
Pero ¿cómo podemos ser arrebatados junto con los resucitados para
encontrar al Señor? El pasaje de 1 Corintios 15:51-52 dice que
“seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos”.
Cuando oigamos la preciosa voz del Señor, todos seremos transformados a
su imagen y arrebatados para encontrar al Señor en el aire.

¿Es ésta la perspectiva para nuestros corazones? Pero, si oímos esta tarde
esa voz, ¿seremos del número de aquellos que, al escuchar la voz del Buen Pastor,
la reconocen inmediatamente? La reconoceremos solamente si hemos creído
en la obra del Señor Jesús, quien llevó nuestros pecados en su cuerpo
sobre el madero.
Si la perspectiva de un cristiano es tan magnífica y su esperanza
tan gloriosa, ¡cuán terrible es pensar que aquellos que no han creído
serán dejados atrás!

Podría parecer que cuando esto llegue y los redimidos del Señor en cada
lugar de la tierra sean arrebatados, aquellos que se queden se arrepientan
ante tal evidencia y se conviertan.
Pero cuando fue arrebatado Enoc, quien había anunciado el juicio,
¿causó alguna impresión sobre los habitantes de la tierra? Ninguna,
e igualmente será cuando sea arrebatada la Iglesia.
Vemos en la Palabra que habrá un poder engañoso para que crean la mentira
y que el Espíritu Santo, que ahora detiene el pleno desarrollo del mal,
será arrebatado (véase 2 Tesalonicenses 2:6-12).
Veamos a las vírgenes insensatas, en Mateo 25, que decían
“¡Señor, señor, ábrenos!”; pero qué cosa terrible él les responde:
“De cierto os digo, que no os conozco” (v. 11-12).

Hemos visto la venida del Señor por los creyentes; fijémonos ahora un
momento en lo que vendrá a continuación.
Ahora somos hijos de Dios (deseo que cada uno de los que leen estas líneas
pueda decirlo), estamos sellados con el Espíritu Santo y nuestro lugar
está en la casa del Padre. ¿A quién encontramos allá? Al Señor Jesús.

Podríamos tener gloria sobre gloria, pero no sería el cielo si el Señor
Jesús no estuviese allí. Ahora bien, él está allá, y es “el primogénito
entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

Estaremos siempre con él y nada podrá separarnos de él.
Ya ahora nos tiene en sus manos y nadie puede arrebatarnos de allí,
aunque a veces, por nuestras propias faltas, nos apartamos de él y perdemos
el gozo de su comunión, aunque él no nos abandona.
Pero cuando nos reunamos con él, todas las imperfecciones y debilidades
de esta tierra se acabarán y seremos perfectos, habiendo sido revestidos
con un cuerpo glorioso y transformados a su semejanza.

En Apocalipsis vemos que los creyentes, santos glorificados en los cielos,
estarán siempre con el Señor.
Estarán allá para celebrar al Cordero que fue inmolado, y participar
de las bodas del Cordero (5:8; 19:7-8).
Adonde él vaya, ellos irán; y donde él esté, ellos estarán.

En la tierra somos siervos. Cada uno de nosotros tiene su servicio asignado
por el Señor, por más pequeño que parezca este servicio.
Veamos entonces en Lucas 12:35-40 cómo trata el Señor a sus siervos:
“Se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (v. 37).

Mientras esperamos su venida, somos exhortados a tener “ceñidos nuestros
lomos” y a velar; pero entonces estaremos en la atmósfera del amor de Dios,
y el Maestro, a quien sus siervos sirvieron, les servirá a su tiempo
con amor eterno. ¿Hay algo más precioso? Ni aun toda la imaginación
del hombre podría haberse figurado estas cosas. “Antes bien, como
está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón
de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu”
(1 Corintios 2:9-10).

En la tierra somos el cuerpo de Cristo, y cuando los creyentes que
duermen sean resucitados y nosotros transformados, todos los miembros
del cuerpo estarán con su Cabeza en el cielo, en perfección.
Cristo se presentará a sí mismo a la Iglesia, su esposa, sin mancha ni
arruga e irreprensible (Efesios 5:27). Ella será tal cual la quiere su corazón:
en su frescura y belleza inalterables. Entonces oiremos estas voces en el cielo:

“¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y
alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero”
(Apocalipsis 19:6-8).

Se emociona el corazón al pensar en estas multitudes celestiales que darán
gloria a Dios. Jesús entrará en su reino, y no será para estar solo;
quiere tener a su amada esposa por compañera.
Esta unión será proclamada en el cielo.

Todas estas cosas ¿no deleitan nuestros corazones haciéndonos estallar
en acciones de gracias?

Aún un poco de tiempo, un poquito de tiempo y él vendrá para introducirnos
con él en la felicidad eterna. Mientras esperamos este momento, velemos;
vivamos separados del mundo y como pertenecientes al cielo; y andemos
en la tierra de manera tal que sea para Su gloria.



El que testifica de estas cosas dice: Sí,
vengo pronto. Amén.
Ven, Señor Jesús.
La gracia del Señor Jesús sea con todos.
Amén.


Apocalipsis 22 : 20, 21

🩸Mateo 5:6🩸

  🩸 Mateo 5:6 🩸 Reina-Valera 1960 🩸 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.