♥El Amor Verdadero es Paciente♥




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El Amor verdadero es paciente. El amor puede esperar, y aceptar totalmente el carácter de la otra persona. El amor NO es algo fácil. El amor se cultiva con el tiempo, se forja con paciencia y tolerancia, se desarrolla con perdón. El amor se aprende, es una decisión que hay que cultivar, defender y proteger. El amor es un estilo de vida. ¿Cómo podemos estar seguros que nuestro amor es lo suficiente...mente maduro como para asumir en la boda la promesa y compromiso de estar juntos toda nuestra vida hasta que la muerte nos separe?
Prueba de compromiso:
PRIMERO: El compartir. El amor real quiere compartir, dar, prolongarse. Piensa en el otro, no en sí mismo. Cuando lees algo, ¿se te ocurre que lo podrías discutir o comentar con tu compañero? Cuando haces algún plan ¿piensas en lo que te gustaría hacer o en lo que el otro disfrutaría?
Esta es, pues, la primera pregunta de prueba: ¿Somos capaces de compartir juntos? ¿Busco mi propia felicidad o me esfuerzo por hacer feliz al otro?
SEGUNDO: La fortaleza: ¿Nos infunde nuestro amor nueva fortaleza y nos llena de energía creadora, o nos priva de nuestra fuerza y de nuestra energía?
TERCERO: El respeto. No hay amor real sin respeto, sin ser capaces de valorar al otro.
Una muchacha puede admirar a un chico cuando le ve jugar al futbol y marcar goles. Pero si se hace la pregunta: “¿Quiero que sea este muchacho el padre de mis hijos?”, muchas veces la respuesta serán negativa.
Un muchacho puede admirar a una chica cuando la ve bailar. Pero si se hace la pregunta: “¿Quiero que esta muchacha sea la madre de mis hijos?”, puede ser que ella le parezca muy distinta.
¿Sentimos en realidad verdadero respeto el uno por el otro? ¿Estoy orgulloso de mi compañero?
CUARTO: La costumbre. Una vez una muchacha, que tenía un novio vino a verme muy preocupada: “quiero mucho a mi novio -decía-, pero no puedo soportar su manera de comer una manzana”
El amor soporta al otro con sus costumbres. No os caséis en plan de facilidades de pago, pensando que estas cosas van a ser cambiadas más tarde. Lo más probable es que no cambien. Debes aceptar al otro ahora, incluyendo sus costumbres y defectos.
¿Nos amamos solamente o también nos gustamos?
QUINTO: La riña. Cuando viene a mí una pareja a pedirme que las case, siempre les pregunto si han reñido alguna vez. No una diferencia de opinión sin importancia, sino una verdadera riña. Muchos dicen: “¡No! Nosotros nos queremos”
Entonces les digo: “Primero reñid y después os casaré”
Por supuesto que lo importante no es reñir, sino la habilidad para reconciliarse mutuamente. Esta habilidad debe ser ensayada probada antes del matrimonio. La experiencia prematrimonial requerida, no es la experiencia del sexo, sino más bien esta prueba de la riña.
SEXTO: El tiempo. Una pareja vino a mí para que les casara. “¿Cuánto tiempo hace que os conocéis? -Pregunte- ya hace tres, casi cuatro semanas” –fue la respuesta. Eso es demasiado poco. Me parece que un año debe ser el mínimo y para mayor seguridad dos años. Conviene que os veáis no solo en las fiestas y vistiendo ropa de los domingos, sino también del trabajo, en el vivir diario, sin afeitar y en camiseta, despeinados y sin arreglar, en situaciones de ansiedad y de peligro.
Hay un viejo refrán que dice: “Nunca te cases hasta que hayas pasado un verano y un invierno con tu compañera”
Si dudáis sobre vuestros sentimientos de amor, dejad que el tiempo os de la respuesta.
Pregunta de prueba: ¿Ha pasado nuestro amor un verano y un invierno? ¿Nos llevamos conociendo durante un tiempo suficiente?
Y dejadme hacer una afirmación final con toda claridad: El sexo no es prueba del amor.
Si una pareja quiere usar el acto sexual para saber si se aman, hay que preguntarles: “¿Tan poco me amáis?”
Necesitar esta prueba de amor, significa ya una falta de amor. El sexo no es una prueba de amor.
El que exige la entrega sexual como prueba de amor no obra por amor.
El doctor Paul Popenue, famoso consejero matrimonial americano, ha hecho una sugerencia muy práctica al respecto. Nos dice que se debería pasar una nota a su prometido en donde la chica diga: “Se cuidadoso amigo mío, y muéstrame todas las cosas buenas que hay en ti. O ve de prisa, y yo veré que poco hay en ti”
Walter Trobisch
“Yo me casé contigo”
Dios te mostrará el camino, solamente debes estar atento a su voz si los dos ponen en primer lugar a Dios y buscan su voluntad, ustedes mismos sabrán qué hacer con respecto a su noviazgo y tomarán la mejor decisión para sus vidas. Recuerda, tu decisión para casarte con tu novia(o) no debe depender de cuánto conoces a tu pareja, sino cuánto conoces de la voluntad de Dios sobre tu relación de noviazgo

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